Por años nos han dicho que debemos esconder nuestras lágrimas y poner una cara fuerte y serena todos los días, pero la verdad es que romper en llanto tiene beneficios. Aquí te contamos de qué se trata esto de que las lágrimas son buenas para la salud.
La filosofía japonesa del llanto

La cultura que más importancia le ha dado a las lágrimas es la japonesa. Ellos entendieron desde hace milenios, que llorar es un mecanismo de liberación importantísimo. De hecho, tienen unos “clubes de llanto” que se llaman “rui-katsu” que traduce literalmente búsqueda de lágrimas, en donde los que van tienen el permiso de llorar en público.
¿Cuál es la misión de estos lugares? Encontrar confort en la vulnerabilidad y entender que así como tú tienes problemas que te hacen llorar, hay muchos otros que están en la misma situación que tú. Ellos entendieron que el llanto libera el estrés y es una gran práctica cuando se trata de mantenerse mentalmente saludable.
¿Qué opina la ciencia de esto? Aunque pueda parecer extraño, la verdad es que tienen razón: “El llanto activa el cuerpo de una manera saludable. Bajar la guardia y las defensas y llorar es algo muy positivo y saludable. Lo mismo sucede cuando ves una película y te conmueve y lloras. Ese proceso de abrirte a ti mismo, es como una cerradura y una llave”, dice Stephen Sideroff, Ph.D., psicólogo clínico de UCLA y director del Instituto de Ética Raoul Wallenberg.
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Las lágrimas emocionales “limpian” tu estrés

Tal como te quitan el maquillaje, las lágrimas limpian tu estrés. El estudio hecho por la UCLA determinó que las lágrimas emocionales tienen manganeso, lo que hace ayuda a regular el estado de ánimo. Lo más interesante, es que los otros tipos de lágrimas (las de lubricación o cuando por ejemplo, te cae algo en el ojo), tienen otra composición química.
Nuestras lágrimas emocionales están literalmente diseñadas para liberarnos y hacernos sentir mejor. “El estrés aprieta los músculos y aumenta la tensión, así que cuando lloras liberas algo de eso. El llanto activa el sistema nervioso parasimpático y restaura el cuerpo a un estado de equilibrio”, continúa el Ph.D Sideroff.
Así que la próxima vez que tengas ganas de llorar, no lo reprimas y simplemente déjalo fluir.