Tatiana Mantilla, la artista venezolana que cautiva con su “abstracción geométrica”

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Artesanalia ha llenado sus paredes de líneas de colores, todo bajo el apasionado pincel de Tatiana Mantilla, una artista venezolana que se descubrió por accidente. Su técnica perfecta y su carácter libre y auténtico, transforman sus pinturas en explosiones de sensaciones que capturan al ojo desnudo y engalanan los espacios.

Líneas de colores que surgieron bajo el mar

Fue debajo del océano que descubrió su verdadera pasión.

Líneas de colores brillantes, en degradé y metalizadas, son lo que caracterizan la obra de Tatiana Mantilla, una artista venezolana cuyo talento artístico se despertó un día sin dejarle más remedio que prestarle atención. Como si el mundo hubiera cambiado para ella, Mantilla comenzó a ver la luz en forma de líneas de colores y su “vena artística”, le pidió aprender más.

Yo tengo una vena artística porque mi papá es artista. Él estudio arte puro en la academia Cristóbal Rojas, pero a mi ese talento me explotó muchísimo después, cuando ya me había graduado y hasta había ejercido mi carrera”, la artista se graduó en Ingeniería en Sistemas, pero fue un viaje a la playa lo que le abrió los ojos y le activó los pinceles de su ADN.

Fue el océano quien le dio visibilidad.  Sumergida en el Caribe entendió que su misión de vida era otra y que el color sería su protagonista: “En el 2008 yo era apneista de la Universidad Central de Venezuela, en un viaje de entrenamiento que se hizo en Chichiriviche de la Costa, entré al agua y bajando un par de metros vi como entraba la luz y hacía ese cambio físico en las profundidades”, en ese momento descubrió un camino que la llevaría a convertirse en artista plástico.

Dejando a un lado su carrera, comenzó a experimentar el trabajo creativo de la mano de su padre, Gilberto Mantilla. “Cuando encontró el dibujo, se enamoró, todo fue como una explosión. Verla pintando es una maravilla, es una apasionada de lo que hace y todo busca hacerlo por sí misma. Yo la guío con algunas cosas, pero su trabajo es completamente pasional”, explicó su padre.

Descubrimientos accidentales de una perfeccionista empedernida

Sus líneas de colores perfectamente difuminados son producto de un análisis exhaustivo de la técnica. Cada color lo elige desde la pasión, nada es planificado.

Todo el arte de Tatiana Mantilla nace del impulso pasional de la musa. “A veces pinto tanto, tanto, que termino una pintura y quiero correr a la siguiente. Siempre me tengo que controlar”, confiesa entre risas. Cada cuadro encierra un mundo de color que se mantiene con vida incluso, con las luces tenues. Sus diseños están pensados para transformarse según el cambio de la luz, tal como sucede en el océano.

La artista experimenta no solo con colores contrastantes, sino con tonos metalizados y hasta telas texturizadas. “Si tienes uno de mis cuadros en una sala y apagas todas las luces y solo se ve la del televisor, por ejemplo, las líneas metalizadas se transforman, brillan solas. Es un cuadro de día y otro de noche”, comenta Tatiana explicando uno de sus cuadros.

Tatiana Mantilla se confiesa perfeccionista de la técnica, aunque su ataque creativo no tiene ninguna planificación (no hace bocetos, ni estudia colores previos), lograr el efecto que quiere en cada cuadro es vital para que se sienta conforme con sus resultados.

Uno de los detalles más extraordinarios de su técnica, es el manejo del degradé que luce tan pulido como si fuese digital: “Algunos creen que mis pinturas son digitales, no. Todo lo que ves es pincel. El degradé me costaba mucho al principio, la primera vez me salió por accidente. Boté un pote de pintura y corrí a limpiarlo con un paño y ¡BOOM! Apareció perfecto. Trabajé años para lograrlo y con mucha paciencia, ya está justo como quiero”, explica.

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La rebeldía del artista la acompaña en cada pincelada

La obra de la derecha, es en realidad una paleta que era de su padre. Ella logró intervenirla y se convirtió en una de sus obras favoritas.

Con una pasión que le brota por los poros, Tatiana Mantilla explicó cada parte de su proceso creativo a los asistentes de una exhibición en su honor titulada: “Policromía en juego”, bajo la curaduría de Amanda de Márquez de Artesanalia.

En un espacio impecable de paredes blancas, las líneas coloridas de Mantilla fueron las encargadas de darle vida a la exhibición. “Los artistas somos rebeldes. Yo tengo mi ego y la única que ha logrado controlarme es Amanda”, confiesa entre risas. Juntas han creado un equipo indestructible en la que Tatiana hace el trabajo creativo, y Amanda la guía dándole inspiraciones.

En la izquierda: Tatiana con el maestro Juvenal Ravelo, a la derecha, una de sus esculturas movibles.

“Yo le decía siempre: «Yo no soy artista de Ávilas, no voy a hacer Ávilas» pero me convenció y fue toda una aventura”. Bajo las sugerencias de su curadora, se inspiró en la gran montaña caraqueña y se transformó en una de sus obras más icónicas. Tanto fue el éxito, que Funcolor Pinturas la eligió como imagen de su marca.

Juvenal Ravelo, artista plástico de gran trayectoria venezolana, ha sido su mentor desde el comienzo. “Creciendo en Caracas, las obras de Ravelo me han inspirado desde siempre. Ha formado parte fundamental de mi proceso creativo”, explica.

El maestro estuvo presente en la exhibición y aplaudió su esfuerzo y talento: “Es importante que se abran estos espacios para la cultura en medio de la pandemia. O es la voluntad la que se impone, o es el miedo. Y esto que estamos viviendo en este momento, es una victoria para la cultura”, comentó entre brindis y aplausos.

Un “cinetismo accidental”, que conecta con un abstracionismo geométrico

Tatiana se confiesa apasionada de la técnica, asegura que cada vez que termina un cuadro, enseguida quiere empezar otro. «Es un proceso adictivo».

Cuando habla de sus inspiraciones salen dos nombres a la luz: Juvenal Ravelo y Carlos Cruz-Diez. Juntos son excelentes ejemplos de cómo el color transforma una realidad, todo con base en el cinetismo.

Los colores de las obras de Tatiana Mantilla, parecen moverse contigo. El ojo se desliza alrededor del lienzo y las líneas parecen hacer formas diferentes: “Mis obras no son planificadas, yo voy dibujando y pintando como quiero. Todo es muy pasional, inmediato, instintivo. Una vez un profesor peleó conmigo insistiendo que yo mentía al decir que no había estudiado el color. Jamás lo he hecho, para mi fluye de forma natural”, comenta.

Y es justamente la naturalidad de su trabajo lo que le da un “cinetismo accidental”. “Si tu ves cómo algunas de mis líneas se mueven contigo, es una magia que yo no busqué que apareciera, solo salió, yo lo llamo un cinetismo accidental”, explica entre risas. Aunque toda su obra se concentra en un abstraccionismo geométrico.

Su pasión intensa por lo que hace y la entrega absoluta que tiene con su musa, es lo que hace que cada trabajo de Tatiana esté lleno de armonía y autenticidad.

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Líneas de colores que conquistan sin límites

En la izquierda: Una pieza inmobiliaria que Tatiana hizo en compañía de su padre Gilberto Mantilla. En la derecha: Tatiana con la última edición de la revista Ocean Drive Venezuela.

Además de pinturas extraordinarias que enamoran al ojo desnudo, Tatiana Mantilla también experimenta constantemente con nuevas formas de arte. Ha trabajado con diseño textil, diseño inmobiliario y con esculturas.

“Las esculturas en su mayoría están inspiradas en mis hijos (tengo dos). La forma en la que se movían cuando empezaban a caminar, me encantaba, por eso quería involucrar movimiento”. Todas sus esculturas son arte participativo en la que puedes tocar y mover cada una de las piezas.

También, apasionada por la naturaleza y el movimiento, utiliza todo tipo de telas recicladas para sus obras: “Aprendí a preparar las telas antes de pintarlas para lograr los resultados que quería. Puedo trabajar en cualquier superficie, madera, tela de tapicería, cuero, lienzo, todo”, asegura.

Parte de su obra y su identidad, se mantendrá por 30 días en la galería de arte Artesanalia, ubicada en PB del Centro Comercial Paseo Las Mercedes. Para mayor información, puedes hacer click aquí.

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