¡Un gran legado! 5 obras imprescindibles de Fruto Vivas

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A los 94 años de edad el arquitecto Fruto Vivas falleció. José Fructuoso Vivas es considerado uno de los mayores exponentes de la arquitectura en el país. Fue Premio Nacional de Arquitectura de Venezuela en 1987. En 2009 recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela y en 2011 recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET). A continuación las cinco obras más emblemáticas de este tachirense.

Club Táchira

Se construyó en 1955 y fue impulsado por la comunidad de aquel entonces que querían un lugar en la ciudad para el esparcimiento y ocio. El plan original exhibía tres piezas icónicas: «la concha», en lo más alto, cerca del acceso; «el bowling», una cubierta plana con voladizos en un nivel intermedio; y «el rancho», localizado más abajo. Del plan original, solo se construye «la concha», albergando las áreas sociales formales del club.

Iglesia del Divino Redentor

Situada en San Cristóbal, en el estado Táchira. Fue concebida en 1966 con un significado específico; simboliza la vida, muerte y resurrección del hombre. Fruto propuso un muro de ladrillo que en planta se asemeja a una “S”, que asciende desde la casa cural y el bautisterio, hasta llegar a un punto máximo de altura, donde se encuentra el campanario. 

Complejo Árbol para Vivir

Este enrevesado edificio de viviendas resalta en los trabajos de Vivas. La estética del mismo recuerda a la propuesta de Constant Nieuwenhuys y no está pensada en viviendas de forma vertical, sino horizontal. Los volúmenes son barras de tres pisos que se cruzan y traslapan entre sí y pareciendo flotar sobre la flora caribeña. En medio existe una torre de circulación vertical que conecta los distintos bloques. Desde ella nacen las circulaciones horizontales, puentes y pasillos que permiten dar acceso a cada apartamento y a las áreas sociales del conjunto.

Pabellón Venezolano en Hannover

Su obra más conocida fue esta y es que también estuvo rodeada de polémica por sus detractores. Esta fue la edificación que representó a Venezuela en 2000 en esa exposición. Dicha estructura contaba con tres pisos hechos con acero y vidrio con un techado en forma de flor que, al término del evento, fue desmontado, trasladado y rearmado en Barquisimeto, donde recibió su actual nombre de «Flor de Venezuela». Es en esta estructura donde se ve mejor el estilo arquitectónico de Fruto en el que resalta la relación del hombre y su entorno con la naturaleza.

Hotel Moruco

Se terminó su construcción en 1954 en Santo Domingo, Mérida. Aquí la madera es el elemento que el arquitecto escoge para resaltar la naturaleza y su relación con el hombre que tanto gustaba. Posee 40 habitaciones y 14 cabañas. El hotel es un emblema de la arquitectura en los Andes del país y también del legado que deja Vivas.

 

 

 

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