La producción y desarrollo de un material audiovisual necesita de tiempo y de ciertos elementos que puedan complementarlo, además de que son esenciales para que el mismo se realice con total éxito. Para ello se necesita un buen guión, un gran elenco, increíbles escenarios y, por supuesto, un estupendo vestuario que esté acorde a la programación. Tal cual sucede con la afamada serie Game Of Thrones, en donde los trajes le dan un valor agregado a la historia, aportando un realismo sorprendente que se percibe en cada episodio.
La encargada de realizar cada look de Game of Thrones es la vestuarista Michele Clapton, quien junto a su equipo de tejedores, costureros, bordadores y armeros, crean todos los atuendos que son utilizados en la serie, la mayoría de ellos son hechos en un atelier en Irlanda. Estas creaciones que son usadas en la producción no solo fungen para vestir a los personajes, sino que también ayudan a contar la trayectoria de cada uno de ellos.
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Todas las piezas del vestuario son ideadas para retratar exactamente quién es esa persona, en qué etapa de su recorrido está, cuáles son sus objetivos, ambiciones, miedos e incertidumbres. Tales creaciones le han proporcionado a Clapton cinco estatuillas del Emmy, así como otros premios importantes.
Uno de los looks más destacados que ha realizado Michele es la evolución de Daenerys Targaryen, quien durante el desarrollo de la trama fue cambiando y cautivando con sus atuendos. Desde el inicio, integrado por vestidos livianos de colores en tonos pastel y detalles delicados, con hombros y brazos a la vista; hasta el inicio de la séptima temporada, en donde deslumbra en su tierra natal, Rocadragón, en el que aparece vestida de negro y gris, de cuello alto y mangas largas, casi como un reflejo de las vestimentas de su ejército.
Otro de los vestuarios que trascendió de forma significativa fue el de Sansa Stark, y es que el cambio que se vio desde la primera temporada hasta la actual ha sido crucial. Al principio, la chica vestía atuendos realizados por si misma, ropas discretas y de colores neutros que retrataban su inocencia y admiración por sus madres. Posteriormente, por la influencia de la familia real, Sansa adopta vestidos más llamativos, pero que no adoptan totalmente su personalidad debido a las incertidumbres que atraviesa.
Y, por si fuera poco, más adelante la chica Stark sigue innovando su guardarropa con colores más oscuros y sobrios, con piezas más ajuntadas, cinturones y capas, que se asocian con la representación de su distanciamiento de los hombres y la recuperación del control sobre su cuerpo.
Sin duda alguna, el vestuario de Game of Thrones va más allá de contextualizar una época, sino también de contar detalles y transmitir al espectador emociones, personalidades y conflictos de la serie en solo un vistazo. En fin, un complemento fundamental dentro de la trama.