La séptima entrega de la franquicia Jurassic Park llega este fin de semana a los cines del país repitiendo una fórmula que les ha funcionado desde hace 32 años cuando salió la primera película y que sorprendió al mundo por su argumento.
Sin embargo, luego de seis películas, en las que se ha tocado el tema una y otra vez (dinosaurios en la actualidad y modificaciones genéticas), Rebirth, cae en lo mismo y no ofrece nada nuevo. Y no me malinterpreten. Está bien a quien le guste las historias de Jurassic Park (los dinosaurios en un contexto moderno + escapar de ellos cuando nos quieran comer), pero lo que empieza como una prometedora historia, se va desinflando a medida que pasan los minutos.

La película trata de darle un nuevo enfoque y comienza explicando que desde el regreso de los dinosaurios, los mismos, se han visto afectados por el cambio climático y a eso se le suma el desinterés de la gente, quienes ya nos lo ven como una novedad. Entonces un empresario (Rupert Friend), encantador, pero despiadado, busca a la mercenaria Zora (Scarlett Johansson) para ir a extraerle sangre a tres tipos de dinosaurios con los que pueden crear fármacos que prometen ser la panacea en cardiología. Suman a su equipo al paleontólogo Henry Loomis (Jonathan Bailey) y también a Duncan Kinkaid, un estupendo Maershala Ali, quien es compañero de Zora y el encargado de llevarlos a la isla.

Te puede interesar: Te contamos TODO lo que necesitas saber del «Juego del Calamar 3»
Por otro lado hay una historia en paralelo, la de una familia que naufraga en pleno oceáno Atlántico, muy cerca de donde se han hecho un santuario los dinosaurios y que en varios espacios de la historia se une a la del equipo científico al tratar de sobrevivir a los dinosaurios. Lo cierto es que la familia nos tiene más pegados al asiento que la del grupo que busca la sangre de los dinosaurios. Es con ellos cuando sentimos más tensión y temor por lo que pueda pasar.

No sé si es mi percepción, pero siento que falta un personaje gancho como el doctor Ian Malcom (Jeff Goldblum) o el carismático Owen Grady (Chris Pratt) de Jurassic World (2015). La Zora de Johansson es lo que se espera en un personaje de acción de ella: bella y temeraria, pero plana. Mientras que Jonathan Bailey deja mucho que desear con su Dr. Loomis y eso es algo muy difícil debido al gran carisma y talento del actor, pero así las cosas, los dinosaurios parecen haberle quitado todo el encanto.
No hay duda de que Jurassic Park, en este caso World, sabe crear momentos tensos y emplea la fórmula que conoce por séptima vez, pero en comparación a sus antecesoras esta se queda a mitad de camino y nos ratifican que por algo los dinosuarios están y deben quedar extintos.



