¡Un soneto VENEZOLANO! Gana en Nueva York el cortometraje “Blue” basado en Cruz Salmerón Acosta

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Tomando como inspiración el poema “Azul” del escritor y poeta venezolano Cruz Salmerón Acosta, gana en Nueva York el cortometraje de Antonio D. Espejo el premio a “Mejor producción de entretenimiento”. Si quieres saber todos los detalles, sigue leyendo.

¿Quién es Cruz Salmerón Acosta?

Un ícono de nuestra poesía vivió gran parte de su vida maltratado por la enfermedad y siendo víctima del encierro. Cruz Salmerón Acosta es un venezolano nacido en Manicuare, estado Sucre en 1892. Fue diagnosticado con lepra desde muy joven, por lo que estuvo obligado a vivir recluido y solo por sus padecimientos. En su soledad, se dedicaba a escribir poesía y diarios íntimos.

Su nombre resulta mítico para Sucre porque meses antes de su muerte, el pueblo donde vivía (Manicuare), sufrió una sequía terrible y cuando falleció, comenzó nuevamente a llover. En vida no fue un escritor reconocido, pero hoy es recordado como uno de nuestros poetas más importantes.

Su poema más famoso es “Azul” y fue justamente la inspiración del cortometraje de 2 minutos 43 segundos de Antonio D. Espejo, que lo llevó a ser merecedor del premio de la Academia de Artes Visuales e Interactivas (AIVA).

Blue, el cortometraje  

“Blue” fue galardonado con el Communicator Award del 2021 por su narrativa y su ejecución técnica. El film está inspirado completamente en el poema “Azul” de Cruz Salmerón Acosta y cuenta con una narración completa del poema en medio de la trama.

“Salmerón fue un escritor que supo hablarle al amor desde su más penoso y profundo martirio. Creo que ‘Azul’ es un texto que muestra magistralmente cómo el más desgarrador dolor humano puede ser un gran catalizador para la creación literaria. Este premio trasciende mi propia creación artística para pasar a ser un merecido homenaje a mi país, y a uno de sus autores fundamentales”, comentó Espejo.

Acercamiento con el creador

En búsqueda de disfrutar más de la producción artística de «Blue», conversamos con su creador, Antonio D’ Espejo y esto fue lo que nos respondió:

¿Cómo conociste “Azul” de Cruz Salmerón Acosta? ¿Por qué lo elegiste?

 El «Azul» de Salmerón Acosta lo leí por primera vez siendo un niño de primaria. Yo nací en Cumaná, muy cerca de Manicuare donde nació este escritor. Y en esta parte de Venezuela, Salmerón Acosta y su poema «Azul» es una lectura obligada. Obligada en el sentido de que es un autor casi de culto en esta región del país, así como otros como Andrés Eloy Blanco o Ramos Sucre. Luego, ese maravilloso texto «Azul» apareció en mi radar el año pasado en medio de la pandemia, por una serie de videos que he venido produciendo inspirados en poemas y crónicas.

Con esta serie he grabado a otros escritores como Julio Cortázar, Armando Rojas Guardia, Paul Auster (un novelista americano que me gusta mucho) y Leonardo Padrón, entre otros. Lo cierto, es que decidí grabar «Azul» sin saber en ese momento que se estaban cumpliendo 100 años de que Salmerón fuera diagnosticado con una lepra incurable.

 Lo cual para mi es como un bonito guiño, no sé si del autor, de su martirio, o de no sé qué. Porque esto ha terminado siendo como un gran homenaje al autor, tras 100 años de que le diagnosticaran la enfermedad que lo obligó a vivir en cuarentena hasta el día de su muerte.

Elegí «Azul» para grabarlo no solo por el valor estético de un texto que tiene 100 años de haberse escrito sino por el triste contexto alrededor de su composición por las propias penurias de su autor. 

¿Cómo fue el proceso de producción ? ¿Qué se siente llevar un poema a formato de cine?

El video está lleno de imágenes del océano y la costa.

Lo que he tratado de hacer es un poema más cinematográfico alejado de la manera tradicional en la que se declama un texto. Ya hay mucho de eso. Para esta versión con subtítulos en inglés de «Azul», y que luego fue nominada a los Communicator Awards, los primeros segundos del video son para describir en inglés la historia detrás del autor y el contexto en el que lo escribió.

Porque el público de Estados Unidos no está familiarizado con la historia personal de este escritor. Así que, como estrategia de producción decidí sensibilizar primero a la audiencia contando lo que le pasó a Salmerón para atrapar el interés y luego cuento el poema.

 Es importante decir que yo no declamo los poemas sobre los que ha inspirado mis videos, lo narro.  La gente está acostumbrada a escuchar una «declamación». Tal vez esto podría resultar absurdo para un poeta conservador, pero para mí, desde el punto de vista creativo, resulta fascinante porque es atreverse a dibujar la poesía de manera diferente a lo que ya está hecho. Las imágenes que usé para esta producción no son de Venezuela, pero creo que se asemejan bastante a la de una Araya o al de un Manicuare.

Es un poeta lleno de misterios y soledad. El film logra escalofriarte (al menos, conmigo lo hizo). ¿Qué te dice a ti Cruz Salmerón?

Cruz Salmerón Acosta escribió desde una profunda tristeza que inspiró sino toda, gran parte de su obra. Pero al mismo tiempo, su obra es un hermoso tributo a la esperanza y a las ilusiones de un hombre consciente de sus propias penurias, con la amenaza de muerte acechándolo.

Creo que la historia de Salmerón Acosta es una gran historia de resiliencia y de cómo es posible crear, amar y sobreponerse en medio de la más cruel adversidad. 

En nuestra historia artística tenemos muchos casos parecidos de aislamiento voluntario e involuntario. Con Reverón por ejemplo y también el caso de Salmerón. ¿Es la soledad alimento de la creatividad? ¿Te sucede al momento de crear o no?

La soledad, como el amor, la tristeza, todos son sentimientos humanos, sentimientos, por cierto, que nos distinguen de los animales puros. Porque también somos animales, animales sociales. Y ciertamente, todo sentimiento, bueno o malo, la tristeza; son sin duda, el gran lubricante de cualquier expresión artística. 

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El poema está narrado con tu voz y es la historia de un amor perdido. ¿Tiene una dedicatoria/historia particular para ti?

«Blue» es una historia universal donde salen a bailar la melancolía, la tristeza, y el amor infinito que se tenían Salmerón Acosta y Conchita Bruzual, a quien el poeta de Manicuare dedicó su soneto. No tengo ninguna dedicatoria personal, más que a mi propio país, porque es el origen de todo esta historia. Sin esa historia, mi trabajo no estaría siendo reconocido en este momento.

Así que no puedo más que estar agradecido con ese lugar caluroso que es Manicuare, que es Araya, y que es Venezuela; y por supuesto, con el propio texto y su autor original, por haber aparecido en mi radar creativo para dibujarlo de una manera distinta. 

¿Cómo fue la recepción del público en New York? ¿Cómo fue para ti ganar el premio?

La muestra tiene subtítulos en inglés porque la narración está hecha en español.

Creo que Nueva York ha sido la mejor plaza para dar a conocer el «Azul» de Cruz Salmerón Acosta porque es una ciudad muy diversa que sabe valorar las historias contadas por sus inmigrantes, que son millones aquí. La respuesta de la audiencia en las redes ha sido muy emotiva. Algunas personas han logrado conmoverse al punto de llorar con esta historia y así me lo han hecho saber por algunas de las redes sociales donde ha sido publicado este video.

Su misión era hacerle un homenaje a «Azul» por ser un poema icónico en su infancia.

Algunos teóricos de la dopamina, la hormona del placer, afirman que aquello que nos emociona permanece más tiempo en nuestra memoria. Y eso es lo que he estado tratando de hacer como realizador audiovisual, jugar a emocionar al otro. Es un juego que puede comenzar con una imagen, con un sonido específico. Lo haces con la banda sonora que eliges y, por supuesto, lo haces también con la voz que narra la historia. Todos juntos configuran un gran cocktail para emocionar al otro. Evidentemente, los jueces de la Academia de Artes Visuales e interactivas (AIVA) se han emocionado también con esta historia, por eso ha ganado.  

La respuesta del público y ganar un premio como este es un gran estimulante creativo para cualquier artista. En otras palabras, el reconocimiento a tu trabajo es un estimulante natural de dopamina, que es la hormona del placer. Pero al mismo tiempo, genera en mi un sentido de responsabilidad con futuros trabajos, en el sentido de seguir perfeccionando lo que haces, de reinventarte todos los días, de buscar romper viejos esquemas para crear cosas diferentes, innovadoras. Y eso es un reto permanente en todo lo que hago.

Contrario a lo que algunos piensan, para mí, ganar un premio en cualquier disciplina es algo bueno en tu carrera, porque es un tercero, al que no conoces, al que nunca has visto, en otro idioma (en mi caso) que está evaluando tu trabajo y te está diciendo si lo que estás haciendo va en la dirección correcta o no. Eso es muy valioso para quienes trabajamos en cualquier disciplina artística porque no siempre es tan fácil tener opiniones honestas del trabajo entre colegas, en un medio tan competitivo.

Por eso entras a competir en un ruedo evaluado por terceros. Ciertamente, los premios no te hacen mejor que nadie, pero te confirman de parte del jurado que evaluó tu trabajo, que lo que estás haciendo va por buen camino

Si quieres ver el video, lo tienes aquí:

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