¿Quién es Joséphine Baker? La ‘diosa de ébano’ que fue espía y será la primera mujer negra en el Panteón de París

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Cuarenta y seis años después de su muerte, la historia de Joséphine Baker no se detiene. Ahora sin bailes, canciones ni protagonizaciones de películas impulsoras del charlestón que la vuelvan un ícono de los años 20, pero consiguiendo ser la primera mujer negra que entrará al Panteón de Ilustres de la Nación francesa. Aquí todos los detalles.

¿Quién fue Joséphine Barker?

Freda Josephine McDonald (1906 – 1975), conocida por todos como Joséphine Baker, fue una cantante, bailarina y vedette de espectáculos.

Viajó de Nueva York a París para conquistar la ciudad de la luz de la capital del país francés marcado por las entreguerras, llegando a convertirse en inspiración de grandes pintores, artistas músicos y creadores que la vieron actuar en diferentes cabarés.

Una infancia difícil

Apodada como ‘La Perla Negra’, ‘La Diosa del Èbano’ o ‘La Venus de Bronce’. Baker nació el 3 de junio de 1906 en St. Louis, Misoouri. Su padre la abandonó desde muy pequeña y su madre no podía con todos los gastos del hogar, por lo que tuvo que trabajar desde niña.

La joven se desempeñó como empleada del hogar, niñera, camarera en ‘The Old Chauffeur’s Club’, cocinera y cantante.

Con solo 13 años se casó buscando mejorar su situación económica, pero fue un fracaso. Joséphine Baker tuvo más de tres esposos en su vida, dentro de los que resalta Willie Baker, un guitarrista de blues.

Él la ayudó a descubrir su talento por la música y le dio el apellido que la hizo mundialmente reconocida.

Al conocer su talento, Joséphine Baker decidió presentarte en bares y fiestas, pero su personalidad impactaba a la sociedad norteamericana por considerar que su sensualidad caía en “tabú”. Por ello, huyó a Francia para encontrar un público dispuesto a aplaudir shows eróticos.

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Francia como puente al estrellato

La mujer independiente – de orígenes españoles, negros e indios – se lanzó a la “conquista” del París de entreguerras. Su color de piel y su estilo de baile erótico fue admirado y la convirtió en una de las vedettes más famosas e importantes del Music Hall.

En ese momento para París era relevante contar con la capitalidad de las revoluciones artísticas más impactantes, puesto que competía con Berlín por el puesto. Sus triunfos parisinos le cambiaron la vida. Sin romper con su país natal, Baker decidió nacionalizarse francesa en 1937.

Su extravagante personalidad y su icónico look de torso casi desnudo y falda hecha de bananas llevaron al público a llamarla la ‘Venus de Bronce’.

Una espía sensual durante la Segunda Guerra Mundial

Joséphine Baker recibiendo la Legión de Honor y la Croix de Guerre con una palma en su Castillo de Milandes, el 19 de agosto de 1961

Además de convertirse en un símbolo sexual, Joséphine fue espía encubierta cuando los nazis tomaron París. A partir de ese momento, la cantante resguardó a miembros de la resistencia en su casa.

Ella se encargaba de protegerlos y servía de mensajera oficial, ya que fue contratada por la jefa de la contrainteligencia militar en París, Jacques Abtey.

Gracias a su estilo de vida podía viajar constantemente con la excusa de tener giras o conciertos fuera de la ciudad, por lo que los soldados nunca le impidieron el acceso.

Esto permitió que enviara muchos mensajes. ¿Cómo? Joséphine Baker escribía mensajes con tinta invisible en los textos de sus canciones.

Además, al ser una mujer conocida y aclamada, su presencia representaba una gran distracción, por lo que su aparición en fiestas privadas de miembros de la política francesa y alemana permitía obtener información relevante.

De esta manera, Baker se hizo merecedora de la Medalla a la Resistencia Francesa, honor entregado por el general de Gaulle que la convirtió en una ciudadana destacada.

Deseo de ser madre

Joséphine y su tribu arc en ciel

Al llegar a la cúspide de su carrera, Joséphine Baker decidió tomar un break y cumplir su deseo de ser madre. En su juventud se vio obligada a extirparse los ovarios después de un aborto espontáneo, por lo que le era imposible tener hijos biológicos.

Por ello, decidió recorrer orfanatos y adoptó a 12 de los niños que más la cautivaron y comenzó a llamarlos “la tribu arcoíris”.

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El final de una estrella

Al adoptar a sus 12 hijos decidió realizar una gira en la que incluyese a los pequeños. El resultado fue todo un éxito.

Aunque cuando terminó juró no volver a los escenarios para dedicarse a la maternidad, al casarse con el director de orquesta Jo Bouillon, decidió dar una segunda oportunidad al espectáculo. Se cree que esta decisión fue por problemas económicos.

En 1975 se convirtió en la estrella principal de un show en el club Bobino de París para celebrar sus 50 años como estrella de teatro. Todo salió como esperaba, pero una semana después tuvo una hemorragia cerebral que terminó con su vida a los 68 años.

Quinta mujer del Panteón

El próximo 30 de noviembre, Joséphine Baker se unirá a 80 personalidades que se encuentran en el templo, convirtiéndose así en la quinta mujer presente en el recinto.

El 21 de julio, el presidente Macron recibió a una delegación que defendía la entrada de la artista. Entre las personas que conformaban el equipo estaba Brian Bouillon-Baker – uno de los hijos adoptivos de la artista -, el escritor Pascal Bruckner, el cantante Laurent Voulzy y la empresaria Jennifere Guesdon.

Simone Veil, superviviente de los campos de concentración nazis e impulsora como ministra de la legislación del aborto en Francia en 1975, fue la última en ingresar en 2018.

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