Quienes vayan al cine pensando ver una adaptación del clásico de la literatura, Cumbres Borrascosas, de Emily Bronte, puede que salgan algo decepcionados.
Si por el contrario, nunca han leído el libro, es muy probable que les guste este clásico convertido en culebrón.
Cumbres a lo Emerald
Si bien es cierto que desde un principio se dijo que esta adaptación era muy libre y que las comillas en el título indicaban lo mismo, no deja de existir esa sensación de que se banalizó una historia que es el summun de la venganza y la lucha de las clases sociales en un cuento semi erótico, al que le falta «algo más».

Salir del cine después de ver Cumbres Borrascosas deja esa sensación de que algo faltó, y es que incluso el fanfiction (que es muy valido) que nos presenta Fennel de la historia de Bronte, carece en mi opinión, de alma.
Con títulos como Promising Young Woman (por la cual Emerald ganó el Oscar a Mejor Guión Original) y con la atrevida Saltburn, uno pensaría que algo muy parecido íbamos a ver en esta película, y aunque la intención está, faltó y faltó mucho.
Lo primero es que la directora borra de un plumazo medio libro y personajes importantes del mismo, Hindley (el hermano de Catherine) no existe, Heathcliff no es moreno (algo super importante en la novela) y por supuesto desde ahí la historia se tuerce. Solo existe Catherine, la cual tiene un padre violento y borracho, y Nelly, una dama de compañía que lamenta su suerte. Su padre llega un día con Heathcliff y desde el primer momento Catherine y él se reconocen como almas gemelas.
Los años pasan, la atracción se hace más fuerte, y aquí es donde la historia se empieza a convertir en una novela turca aunque guarda paralelismos con el libro, los Linton llegan a la Granja de Los Tordos bajando la colina (Edgar e Isabella no son hermanos, sino que ella es una protegida) y por supuesto Edgar se enamora a primera vista de Catherine. Ella, deseando salir de la pobreza en la que está sometida, acepta la propuesta de matrimonio amando a Heathcliff, se arrepiente y después, gracias a las maquinaciones de un malvado personaje, se termina casando con Edgar.
Pasan los años y Heathcliff regresa convertido en un caballero y la obsesión (porque en este punto ya no es amor) que tanto Catherine como Heathcliff tienen del uno por el otro hará estragos en la vida de todos.
«La historia de amor de todos los tiempos», así como la promocionan, no es tal, más bien es una historia que demuestra lo malo de un amor tóxico y al sexo como motor de esa obsesión.
Las actuaciones

Margot Robbie lleva sobre sus hombros el peso de esta película, sin embargo, la teatralidad que le imprime llega a ser incómoda en ocasiones.
Jacob Elordi como Heathcliff está muy bien la primera parte antes de irse de las cumbres, pero una vez que regresa se siente desinflado, a pesar de que es la etapa de «malo» de Heathcliff.
Alison Oliver como Isabella Linton es de lo mejor de la película junto con Hong Chau que hace de Nelly.
Owen Cooper (Adolescence) y Charlotte Mellon como los pequeños Heathcliff y Catherine son perfectos.
Y no puedo dejar de mencionar la dirección visual y el vestuario que es completamente alucinante. Una mezcla de lo moderno y transgresor en lo que Fennel, a lo largo de su carrera detrás de las cámaras se ha destacado.
¿Debemos de ir a ver Cumbres Borrascosas? Sin duda, es un festín visual y un fanfiction de la novela de Bronte.
Es la visión, o lo que a Fennel le hubiera gustado que hubiera sido, sexualizada y hasta romantizada de una historia trágica que revolucionó al mundo de la literatura por su descarnada visión de la venganza, la lucha de clases sociales y el amor tóxico que trasciende la muerte. Y es quizás por eso que deja un mal sabor, porque le falta mucho la oscuridad de la original.




