The Bride: Cuando el exceso y la ambición agotan

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Mucho se ha dicho de The Bride! la nueva película de Maggie Gyllenhaal, protagonizada por Jessie Buckley, Christian Bale, Penélope Cruz y Peter Sarsgaard.

Se dice que es malísima, que el hecho de haber sido dirigida por una mujer es el por qué de las malas reseñas, que la Industria es misógina y muchas cosas más, pero el dedo hay que ponerlo en la llaga y la verdad es que la película se las trae (y no de la mejor manera) a lo largo de las dos horas y siete minutos que dura el film.

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La película comienza con una cabeza flotante que nos dice que es Mary Shelley (la autora de la novela de Frankenstein) y que lo que estamos a punto de ver desafiará toda lógica, y sí es verdad, estamos advertidos y aún así seguimos. La locura comienza inmediatamente cuando Mary posee el cuerpo de Ida (también interpretada por Buckley), una escort que se mete en graves problemas con unos mafiosos y a la que terminan asesinando. No sé a los demás, pero estos primeros minutos (luego de la cabeza flotante) se hacen algo incómodos, y es que Shelley al poseer a Ida hace que ésta hable con una jerga insoportable en la que se contorsiona y dice cinco sinónimos de una palabra antes de terminar la oración. Creemos que la muerte de Ida acabará con nuestro martirio, pero no, solo está a punto de empezar.

Luego aparece Frankenstein (Bale), al que llaman Frank, en pleno Chicago de 1936 buscando a una doctora que al parecer revive a los muertos o da vida a cosas inanimadas como si fuera algo cotidiano, así como freír huevos o ponerse los zapatos. Esta doctora está interpretada por Annette Bening y debo decir que lo hace muy bien. Una vez se conocen, ella queda maravillada por el mito y la leyenda de este monstruo que es real, que está en su oficina y que la ha buscado para pedirle que le cree una novia porque a él la soledad lo está matando (aunque no puede morir) y ella dice que sí… ¿Qué podría salir mal?

Here comes The Bride!

Luego de profanar una fosa común la doctora y Frankenstein se hacen de un cuerpo y en el laboratorio de la doctora la reviven. Y aquí es de verdad cuando comienza la locura. La película nos presenta Ida como un ser sin recuerdos que busca su identidad y en en medio de ese autodescubrimiento las cosas comienzan a salirse de control.

Hay asesinatos, persecuciones, romance, cine, traiciones y mucho más. Si hay algo que no le podemos decir a The Bride es que es aburrida, porque para nada lo es. Pero tiene tantas cosas que termina siendo un pastiche de géneros y un intento desesperado en ser atrevida e incluso panfletaria, pero que llega muy poco porque agota, porque es demasiado y porque no a todo el mundo le gusta el exceso.

En el apartado visual, también encontramos contradicciones. A pesar de estar ambientada en el Chicago de los años 30 nos presentan una estética medio punk en el que los vestidos rasgados y desechos están a la orden del día, aunque se puede entender en la protagonista, pero no en los demás. En The Bride!, el exceso de texturas y colores vibrantes no parece estar al servicio de la historia, sino que actúa como un distractor para intentar tapar los huecos de un guion que no sabe hacia dónde va. Es una proeza técnica, sí, pero una que se siente vacía y puramente ornamental.

Las actuaciones

Y si hay que destacar algo en The Bride! es a Penélope Cruz, su personaje tiene pocos minutos, pero es de lo mejor de la película. Penélope logra lo que el resto del film intenta con tanto esfuerzo y no consigue: autenticidad.

No hay duda de que Jessie Buckley es tremenda actriz, pero aquí va en modo torpedo. Es una lástima ver cómo su capacidad camaleónica se desperdicia en un personaje que, entre contorsiones y sinónimos, termina por asfixiar su talento.

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