¡Que viva el romance! Las 5 historias de amor más bellas de la realeza

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En el Día del Amor y la Amistad recordamos las historias de amor de estos monarcas europeos, que a pesar del estricto protocolo y de que tradicionalmente prevalecía el deber y no el amor, desafiaron las rígidas normas y se casaron por amor.

Victoria y Alberto de Inglaterra

Victoria de Inglaterra no solo pasó a la historia como una de las monarcas con el reinado más largo de ese país (reinó por 64 años), sino que su fuerte personalidad y carácter la hizo resaltar como una mujer adelantada a su época. Pero además Victoria, que juró que nunca se casaría, perdió completamente la cabeza y el corazón al conocer a su primo Alberto de Sajonia Coburgo-Gotha, hijo de Ernesto I (primo de Victoria). Fue amor a primera vista y desde que se conocieron nunca más se separaron. Victoria fue quien le propuso matrimonio a Alberto y se casaron en una fastuosa boda, en donde la novia vistió por primera vez de blanco, tradición que se mantiene hasta hoy, así como el intercambió de anillos. Tuvieron nueve hijos y Alberto no solo era el querido esposo de la reina, sino que también ejercía de consejero político y leal confidente. Alberto murió en 1861 de fiebre tifoidea y no hubo un día hasta su muerte, 40 años después, que la reina no lo honrara y recordara.

Isabel de Inglaterra y Felipe de Edimburgo

Tenían 7 y 13 años la primera vez que se vieron. Luego cuando la princesa tenía 13 años se volvieron a ver y ella se enamoró perdidamente de él. Los dos comenzaron a intercambiar cartas durante los años de guerra y cuando el regreso se consolidó la relación. A pesar de su título nobiliario, muchos consideraban a Felipe un hombre, tosco, rudo y con unos ancestros muy griegos y alemanes como para casarse con la futura reina de Inglaterra, pero Isabel prevaleció. Se casaron en la Abadía de Westminster y a los pocos años Isabel ascendió al trono inglés. Mucho se habla de lo incomodo que fueron esos años para Felipe en los que Isabel se establecía en su papel de reina, pero si alguien podía con el peso de todo eso era precisamente él quien la apoyó y amó hasta sus últimos días.

Máxima y Guillermo de Holanda

La historia de los reyes de los Países Bajos es digna de un sitcom. Ella, una argentina economista, trotamundos, él, el príncipe heredero de los Países Bajos. Un día ella recibió la invitación de una amiga para la Feria de Sevilla y esa misma amiga le mostró la foto de un amigo que quería que conociera (Guillermo). Máxima no estaba muy entusiasmada, sin embargo, hasta España se fue a disfrutar unos días de vacaciones. En una fiesta en el país ibérico Guillermo sacó a bailar a Máxima, él con su 1.83 metros de estatura y cero ritmo, no le llevaba el ritmo a esta latina y ella con mucho desparpajo se le dijo «sos de madera». El príncipe en vez de enojarse, se echó a reír y se enamoró perdidamente de esta mujer, que luego de esa fiesta se regresó a Nueva York. Guillermo comenzó un cortejo que daría sus frutos.

Pero antes de casarse, y a pesar de que ella siempre fue aceptada por la reina Beatriz, había que sortear el detalle de que el padre de Máxima había sido ministro de agricultura en el gobierno del dictador Videla en Argentina, lo que se veía con ojos de preocupación en el país europeo. El 97% de los neerlandeses aprobaban el noviazgo y la unión, pero el gobierno seguía teniendo dudas y unos días antes de la boda se prohibió que el padre de Máxima fuera a la misma.

El Parlamento del país que recibía a Máxima con los brazos abiertos acompañó la solicitud y Zorreguieta no pudo asistir al casamiento de la hija mayor de su segundo matrimonio con María del Carmen Cerruti.

Victoria y Daniel de Suecia

Diez años tuvieron que esperar para poder llegar al altar. Y es que el padre de Victoria, el rey Carlos Gustavo, no gustaba de Daniel por ser plebeyo. Daniel Westling es hijo de un funcionario y una trabajadora de la oficina de correos sueco. Sin una gota de sangre real, el joven conoció a la futura reina de Suecia en el gimnasio donde trabajaba y del cual era socio. Para Victoria fue amor a primera vista y pronto iniciaron una relación, a la que el padre de Victoria se oponía fuertemente. Sin embargo, ella dijo que o se casaba con él o no se casaba y luego de 10 años logró la aprobación de su padre. Después del matrimonio las cosas no han sido fáciles, Daniel pasó por un trasplante de riñón que lo mantuvo alejado un tiempo de la luz pública, ahora se encuentra sano y trabajando en favor a su pasión: el deporte y también en la donación de órganos, tema al que está muy comprometido por haber sido él un beneficiario de ese proceso.

Mette Marit y Haakon de Noruega

La historia de amor del príncipe heredero de Noruega parece sacada de una película. Guapo, adinerado y heredero al trono noruego Haakon podía tener a la mujer que quisiera y que se considerara apta para él, pero posó sus ojos en Mette Marit, una madre soltera, mesera y que tenía un pasado con las drogas, no era la opción más idónea para acompañar al futuro rey de Noruega. Sin embargo, Haakon no dio su brazo a torcer y su familia y el país no le quedó más remedio que aceptar a esta joven de orígenes humildes. Antes del matrimonio ella fue entrevistada y contó con sinceridad su pasado. Una de las condiciones para el matrimonio era que Haakon no adoptara legalmente al hijo de ella, aunque Marius es un miembro más de la familia. Veinte años después de su boda, siguen tan enamorados como el primer día y ella ha hecho una excelente labor en su país.

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