En momentos de crisis, la gastronomía se transforma en una herramienta de supervivencia y esperanza. Ante la emergencia provocada por el reciente sismo, Arriva Trattoria anuncia el cese temporal de sus operaciones comerciales para transformar sus espacios en Cocina Social, una iniciativa de alimentación masiva destinada a atender a las comunidades más vulnerables y afectadas por el desastre natural.
El proyecto, que fusiona infraestructura y propósito, cuenta con el respaldo estratégico de Grupo Ubre, liderado por su fundador Pedro Khalil, y el liderazgo culinario del reconocido chef Issam Koteich, figura al frente del restaurante Cordero. Juntos, han reconfigurado el restaurante para encender los fogones con una meta clara y urgente: preparar y distribuir 2000 comidas diarias de forma gratuita.

“La emergencia nos exige actuar con rapidez y desprendimiento. No podíamos quedarnos de brazos cruzados teniendo la infraestructura lista para ayudar. Cocina Social no es solo un plato de comida; es un mensaje de aliento y un punto neurálgico de solidaridad para quienes hoy lo han perdido todo”, afirmó Pedro Khalil, fundador de Grupo Ubre.
Por su parte, el chef Issam Koteich asumirá el diseño y la logística de los menús, asegurando que cada ración cumpla con los requerimientos nutricionales necesarios para afrontar la contingencia, optimizando los recursos disponibles bajo los más estrictos estándares de calidad.
Estiman que trabajarán de esta manera entre tres a cuatro meses.
El centro de acopio sigue activo

Además de su transformación como cocina de emergencia, el espacio de Arriva Trattoria reafirma su rol como Centro de Acopio oficial. La comunidad necesita un apoyo sostenido, por lo que se mantiene la recepción activa de los siguientes insumos esenciales:
Alimentos no perecederos (enlatados, granos, arroz, leche en polvo).
Agua potable embotellada.
Medicamentos básicos y material de primeros auxilios.
Suministros de primera necesidad (pañales, artículos de higiene personal, mantas). Esta iniciativa demuestra que el sector gastronómico y empresarial puede convertirse en un actor clave de primera respuesta ante las crisis humanitarias, demostrando que la verdadera cocina es aquella que alimenta el alma de un país en los momentos más difíciles.



