La 78.ª edición de los Primetime Emmy Awards aterrizó en el Peacock Theater de Los Ángeles con una ceremonia cargada de récords históricos, reencuentros memorables y, como en toda gran noche de la televisión, varios momentos de producción que nos hicieron levantar la ceja.
Si no tuviste tiempo de ver el show en vivo (o si solo quieres ir directo a las conversaciones que dominan las redes), aquí te dejamos el resumen definitivo con los puntos más altos y las caídas más sonadas de la velada.
Lo mejor: Récords, emotividad y justicia televisiva
El doblete histórico de Matthew Rhys

Matthew Rhys se convirtió en el rey absoluto de la noche. Hizo historia al transformarse en el primer actor masculino en ganar dos Emmys como Actor Principal en la misma ceremonia: uno por la comedia de terror Widow’s Bay y otro por la miniserie The Beast in Me. Un logro inédito que consagra uno de los mejores años de su carrera.
Jean Smart y una racha imbatible

Hay leyendas de la televisión, y luego está Jean Smart. La actriz se llevó su quinto Emmy consecutivo por interpretar a Deborah Vance en Hacks, marcando un hito absoluto: ha ganado la categoría por cada una de las cinco temporadas de la serie. Inteligente, elegante y eternamente brillante.
Justicia para Rhea Seehorn

Tras años de ser sistemáticamente ignorada por su impecable papel en Better Call Saul, la industria finalmente saldó su deuda. Rhea Seehorn se llevó el galardón a Mejor Actriz Principal en Serie Dramática por Pluribus, regalándonos uno de los discursos más vitoreados y merecidos de la noche.
La dosis de nostalgia que necesitábamos

La nostalgia bien ejecutada siempre gana. La reunión de Sarah Michelle Gellar y David Boreanaz para celebrar el aniversario de Buffy, la cazavampiros y la emotiva aparición de Michael J. Fox (galardonado con el Bob Hope Humanitarian Award) nos dieron los momentos más sinceros y conmovedores de la emisión.

El monólogo afilado de John Mulaney

Cuando la velada necesitaba una inyección de ritmo, John Mulaney subió al escenario a presentar y terminó regalando una rutina digna de especial de stand-up. Sus bromas afiladas sobre los actores de método y las decisiones absurdas de las plataformas de streaming revivieron la energía de la sala.
Lo peor: Baches de ritmo y fórmulas agotadas
El número musical de apertura

Mariska Hargitay asumió el rol de anfitriona, pero la apuesta por un número musical al estilo «I Love TV Screens» (una versión adaptada de «I Love Rock ‘n’ Roll») se sintió forzada, falta de ritmo y un tanto desfasada para el tono actual de la televisión.
Exceso de giños y «dun duns»

Si bien Hargitay es una figura queridísima, la producción abusó de las constantes referencias y efectos de sonido de Law & Order: SVU. Lo que empezó como un guiño simpático terminó sintiéndose repetitivo a mitad de la transmisión.
Números de relleno que frenaron el show

A mitad de la noche, un segundo número musical cantado rompió el impulso que la gala comenzaba a tomar. En una era donde las audiencias buscan agilidad, los segmentos musicales de relleno siguen siendo el talón de Aquiles de estas entregas.
¿Tu serie favorita se llevó la estatuilla a casa o fue ignorada por la Academia? The Pitt y Widow’s Bay dominaron en las categorías principales, demostrando que la televisión de autor sigue más viva que nunca.



