Fue la noche de Paul Thomas Anderson. La 98° edición de los Premios de la Academia fue una noche de justicia poética en la que el director de Una Batalla Tras Otra, tras décadas de nominaciones sin ningún premio, se llevó el Oscar como Mejor Director y su película fue la gran ganadora de la noche, llevándose un total de seis estatuillas.

Pero no solo Paul Thomas Anderson brilló esta noche, esto también destacó en la ceremonia:
Michael B. Jordan

Michael B. Jordan hizo historia al ganar como Mejor Actor por su intenso doble papel en Sinners (Pecadores). Se convirtió en el primer actor en ganar por interpretar a gemelos y el sexto afroamericano en llevarse la estatuilla dorada en esta categoría, superando a un Timothée Chalamet que, a pesar de su brillante Marty Supreme, se fue a casa con las manos vacías.
El reencuentro de «El Diablo viste de Prada»

Anne Hathaway y Anna Wintour (la inspiración real tras Miranda Priestly) subieron juntas al escenario para presentar las categorías de diseño. Su sketch lleno de indirectas sobre la moda fue, sin duda, el momento más chic de la noche.
Empate Histórico

Por séptima vez en la historia de la Academia, hubo un empate. Los cortometrajes de acción real The Singers y Two People Exchanging Saliva compartieron el Oscar, provocando un momento de confusión y alegría en el escenario.
Reunión de Moulin Rouge

A 25 años del estreno del musical, Nicole Kidman y Ewan McGregor se reunieron para presentar un premio, desatando la nostalgia de todos los presentes.
El triunfo de Frankenstein

Aunque no se llevó los premios grandes, Frankenstein de Guillermo del Toro dominó las categorías técnicas. El diseño de producción de Tamara Deverell y el impresionante maquillaje que transformó a Jacob Elordi en la Criatura (requiriendo 42 piezas de prótesis) fueron recompensados con creces, demostrando que el cine de autor y el fantástico siguen teniendo un lugar sagrado en la industria.



