¡Talento Venezolano! Gianella Bello, la artista que llena de color y vida los espacios

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Con buenas vibras, ganas de vivir de su pasión y sentirse feliz cada vez que se levanta de la cama, Gianella Bello dejó a un lado los miedos y decidió aventurarse en el mundo artístico, uno con el que había conectado de pequeña, pero que no tenía tan presente. Descubre lo maravilloso de su arte y cómo su unión con el deporte le ha permitido convertirse en la persona que es hoy. Aquí todos los detalles.

Una infancia inusual

Desde niña, Gianella Bello quería hacer lo que su corazón le dictada sin dañar a nadie. En esta época de su vida se sintió atraída por el arte: “Siempre pintaba, pero nunca me imaginé que iba a trabajar en esto”.

Así como era rebelde, siempre mantuvo cierta disciplina porque los deportes – que formaron parte de su vida desde los 4 años – se lo exigían.

“Siempre he sido muy hiperactiva. A mi mamá le costaba mucho controlar toda mi energía y me inscribió en muchísimos deportes. Entre ellos el ballet, la natación, la gimnasia… Todo al mismo tiempo”, explica.

De esta manera, comenzó a tener una agenda “apretada” entre el colegio y sus actividades extracurriculares, por lo que pensaron descansar un poco y decidieron decantarse por una sola disciplina. Así llegó el nado sincronizado a su vida.

Su amor por este deporte fue tal que a los 9 años ingresó en la Selección Nacional de Venezuela y desde ahí su carrera como nadadora empezó a tener un auge.

Gia comenta: “Mi infancia fue algo distinta a la que usualmente uno ve. Tuve muchas responsabilidades desde niña. Creo que a raíz de eso y a raíz del deporte me tuve que aprender a organizar porque no iba a dejar mis estudios».

Primeros acercamientos al arte

La joven venezolana considera que le debe su amor por la pintura a su madre. Gianella Bello comenzó a pintar haciendo las portadas de los cuadernos del colegio: “Cuando se acercaba una nueva fecha escolar para mí era la época más feliz del año. Mi mamá me hacía las portadas, pero me mandaba a pintar. No fue de esas mamás que hacía todo”.

De esta manera, el dibujo se quedó en su vida como un hobbie que disfrutaba. La falta de tiempo por los deportes no le permitió tomar clases de pintura de pequeña.

Cambios con el confinamiento

La artista estudió Administración, mención Mercadeo, en la Universidad Metropolitana y se dedicó por mucho tiempo a trabajar en esta área, pero no se sentía feliz:  “Veía a mi esposo levantarse todos los días con ganas de ir a su trabajo, pero a mí no me pasaba. Era algo muy cotidiano. Por eso decidí decirle a mi papá que iba a trabajar haciendo cuadros […]. Y no lo vi como una pérdida de tiempo”.

Así, hace 5 años, Gianella Bello inició haciendo cuadros, pero los resultados no le gustaban mucho. Con la pandemia por el Covid-19 inició un proceso autodidacta de descubrimiento de técnicas: “Veía a muchísimos artistas por YouTube que se ponían a pintar en vivo […]. Así, me fajé a entender cómo realmente a nivel profesional se hacen los dibujos».

Sin miedo a nada, la venezolana tomó su primer lienzo y pintó a Bart Simpson. Con ello notó una gran diferencia a sus primeros trabajos en los que no conocía bien qué hacer.

Este gran descubrimiento la llevó a reconectarse con una de sus pasiones de pequeña y a reinventarse en un momento complejo: “Siento que todo lo que nos pasa es para aprender y evolucionar. Ahorita me levanto y estoy feliz porque me voy a llenar de pintura”.

Espacio para crear

Cuando decretaron la pandemia, Gia tenía cuatro meses de embarazada y su emprendimiento – en el que enviaban estudiantes al exterior – se vio afectado.

En el cuarto de su bebé vio el espacio ideal para comenzar a crear. “Me compré un caballete, mis primeras pinturas y comencé con los lienzos”.

Gia esperó un tiempo prudencial, hasta sentirse segura, para transformar su antigua oficina en galería, donde expone su trabajo y cuenta con un taller para crear: “Me costó muchísimo, pero di el paso”.

Como su madre, la artista venezolana tenía en la cabeza lo que quería hacer con el lugar y se enfocó en lograrlo. Así consiguió un espacio moderno, divertido y colorido.

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Objetivos claros con significados especiales

En cada pieza de arte de Gianella Bello se puede ver reflejada su esencia como artista. La venezolana de 34 años asegura: “Mi arte es demasiado colorido y así me siento yo”.

Con su trabajo, Gia busca que las personas se adentren en su trabajo: “Quiero que las personas se queden atrapadas en la obtra, maravillados, y que despierte en ellos la emoción de querer vivir, disfrutar y sonreír a través de la pintura”.

Al trabajar “a la carta”, uno de los retos más grandes a los que se enfrenta es darle un sentido e integrar las exigencias del cliente en un mismo cuadro sin dejar de lado su esencia como artista.

“Tengo que integrar de forma armónica y usando los colores correctos para lograr el resultado que el cliente espera”, aclara. Ante ello, ha realizado piezas únicas en materiales inesperados, desde zapatos hasta sombreros de playa.

«Mi camino como artista no ha sido fácil. A veces me frustro viendo a otras artistas de afuera, pero no dejo de ser persistente y disciplinada. Si no me sale hoy, me va a salir mañana”.

– Gianella Bello.

Casualidades que enamoran

Una de las piezas más llamativas de la galería de Gia son los paneles multicolor, ya que en ellos se rememora el arte cinético de Carlos Cruz Diez.

“Siempre me lo dicen. La obra original era sin los palitos negros, pero cuando la tenía al frente mío, armada en acrílico, no me decía nada. Por eso, decidí agregarle unos palitos negros y al ponerlos la obra era otra”, explica.

Al principio se sintió mal por la comparación porque no quería que se pensara que se estaba copiando, pero “al final que me identifiquen con ese artista de la vieja escuela es fantástico y lo empecé a ver de otra forma, más piropo que una copia”.

Inspiración en su trabajo

A pesar de no ser muy parecido a su arte, el trabajo de Gabriela Benatar la inspira: “Es una persona dulce, humilde y es una rolo de artista […] Yo trataba de imitarla porque quería hacer las cosas como ella, pero no me salían igual y fui descubriendo mi propio estilo”.

También admira a Gerardo Campos: “Me encanta su arte y la manera en que lo lleva […]. Él mezcla aspectos de una corporación formal con arte”. Entre ellos, a pesar de dedicarse al arte, existe una competencia sana en la que aprenden mutuamente.

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Regreso al mundo deportivo

Después de estar un tiempo alejada, Gianella Bello retomó su amor por el deporte hace tres años y actualmente es triatleta de forma amateur. Este deporte combina tres disciplinas importantes: el nado, la bicicleta y correr.

A finales de septiembre tuvo la oportunidad de participar en su primera competencia internacional en México. En este triatlón tuvo que nadar 1.900 metros, rodar 90 kilómetros en bicicleta y correr otros 21 kilómetros:. «No conocía a nadie y no tenía miedo a nada, y me lo disfruté mucho. Esta vez me disfruté mi carrera de principio a fin […]. Me siento orgullosa de lo que hice y quiero otro».

Esta unión con el mundo deportivo le ha enseñado cosas para su mundo artístico. Gia afirma: «Nada que valga la pena se obtiene fácil. Creo que el deporte siempre nos va a enseñar para nuestro día a día. El deportista tiene un chip de disciplina y de persistencia que es aplicable a la vida».

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