¿Por qué usamos anillos de compromiso? La romántica historia que los inspiró

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Una promesa de amor y fidelidad que viene antes de la boda, se sella con un anillo y un “Sí”. Los anillos de compromiso son un símbolo de entrega y romance que tiene siglos ejecutándose. Lo más bonito, es que nació de la idea de un duque. Aquí te contamos de qué se trata.

Un símbolo de formalidad

Cuando de amor se trata, no hay nada mejor que sentirse seguro. Los anillos de compromiso comenzaron en la antigua Roma. Una vez que una relación se formalizaba (antes del matrimonio), se otorgaba un anillo de marfil o hierro para hacer oficial la unión y demostrar que ninguna de las dos partes involucradas, estaban disponibles para casamientos.

Eran un símbolo de formalidad. Se utilizaban para “firmar un contrato de amor mutuo y obediencia”, según explica el Instituto Gemólogo de América. Registros arqueológicos confirman que se utilizaban en el dedo anular de la mano izquierda. Para la época, se creía que existía una vena llamada “amoris”, que pasaba desde el dedo anular al corazón que lo hacía el lugar perfecto para confirmar el amor.

El primer anillo de compromiso de la historia

En 1477, el Archiduque Maximiliano de Austria, se enamoró perdidamente de Mary de Burgundia. La duquesa era heredera oficial de las tierras de su padre y tenía cientos de pretendientes que se adaptaban a su rango. En búsqueda de conquistarla, el Archiduque mandó a hacer un anillo extraordinario único para ella.

Eligió al joyero más destacado de la corona y le pidió un anillo de oro que, con diamantes, decorara la letra “M” en honor a su amada. El gesto marcó un precedente en la historia, oficializó su amor y se casaron al poco tiempo. La romántica historia de amor enseguida se popularizó y se volvió vital para cualquier relación de pareja.

Otro romántico empedernido que marcó tendencia, fue Napoleón Bonaparte. Le regaló a su esposa Josephine un anillo con un zafiro azul y un diamante blanco unidos en forma de corazón, para demostrarle su devoción y fidelidad. Unos 200 años después, llegaron los “posie rings”, similares a anillos de compromiso, pero son unas bandas que incluyen nombres o poemas de amor secretos.

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Los anillos como los conocemos hoy

Quizás no lo sabías, pero todo el concepto de la boda como lo conocemos hoy, incluso el vestido blanco, se lo debemos a la reina Victoria. Ella, en conjunto con su esposo Albert, tuvieron la unión matrimonial “más perfecta” de la época (al menos cuando de ceremonia se trató).

Cuando decidieron unir sus corazones, Victoria fue quien le pidió matrimonio a Albert (por ella ser la reina, es protocolo), y él, tras aceptar, le regaló un anillo en forma de serpiente con esmeraldas, rubíes y diamantes que significaban lo valiosa que era ella para él. Se casaron en 1840 y tuvieron 9 hijos.

Dejando a un lado el romance y entrando en los negocios, quien popularizó la famosa “propuesta de matrimonio” fue Tiffany&Co, quien comenzó la industria de anillos de compromiso clásicos en 1886. ¿De qué se trataba? Una campaña de que el amor se debía formalizar con un aro de diamantes. Su mensaje fue tan estruendoso, que hoy son la compañía #1 de anillos de compromiso.

Si bien no en todas las culturas se practica la figura de anillos de compromiso, es un complemento hermoso y una celebración íntima de lo que será la boda.

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