Si creciste en los años 80 o 90, es muy probable que recuerdes al Príncipe de Eternia transformándose en el hombre más poderoso del universo gracias al poder de Grayskull. Sus aventuras siempre consistían en pelear contra Skeletor y sus secuaces, quienes buscaban arrebatarle la espada mística para conquistar Eternia.
Este nuevo live-action es un viaje directo a la nostalgia y, además, entretenido a más no poder. Con una estética ochentera que rinde tributo a la época en que fue creado este universo, la película deleita a los viejos fans e introduce esta icónica franquicia a las nuevas generaciones, llevándola mucho más allá del meme de internet.
Un guion con corazón y ritmo

El guion de Chris Butler acierta al contarnos los orígenes de Eternia, dándole un trasfondo sólido a la situación actual del príncipe Adam / He-Man. La película es de risa fácil y resalta el espíritu original de la serie animada; de hecho, las casi dos horas de metraje pasan volando.
Hay acción y comedia a partes iguales. Su director, Travis Knight, hace un magnífico trabajo al recrear la historia del hombre más fuerte del universo, logrando separarse de las producciones cinematográficas recientes que se toman a sí mismas demasiado en serio.
Un elenco que brilla con luz propia

Nicholas Galitzine: Está perfecto como Adam/He-Man, logrando el equilibrio ideal entre vulnerabilidad y fuerza. Su carisma hace entrañable al personaje y se convierte en el hilo conductor de toda la trama.
Alison Brie: Destaca notablemente como la icónica y calculadora Evil-Lyn.
Camila Mendes e Idris Elba: Cumplen con creces y aportan muchísima solvencia en los roles de Teela y Duncan (Man-at-Arms).
Jared Leto: Es, sin duda, quien se roba cada una de las escenas en las que aparece. Su interpretación de Skeletor es teatral y deliciosamente malvada.
Lo que hace que esta entrega funcione

Más allá de las actuaciones, el verdadero triunfo de la película radica en su diseño de producción y apartado visual. Travis Knight no teme abrazar los colores neón, las armaduras llamativas y la mezcla de fantasía medieval con tecnología futurista que hizo famosa a la línea de juguetes de Mattel. En lugar de camuflar el origen «kitsch» de la franquicia bajo capas de realismo oscuro, el film lo celebra con orgullo.
La banda sonora merece una mención aparte: una partitura orquestal épica que entrelaza sintetizadores analógicos, transportándonos de inmediato a las mañanas de televisión de nuestra infancia, pero con la potencia del cine moderno.
En definitiva, Masters of the Universe no es solo una carta de amor a los fanáticos de la vieja escuela; es una aventura de acción vibrante y sumamente divertida que demuestra que el verdadero poder de Grayskull sigue más vivo que nunca.



