El monarca más longevo del continente europeo, de 89 años, vuelve a acaparar la atención internacional tras un preocupante deterioro en su salud que ha encendido las alarmas en el palacio de Oslo.
Infección bacteriana y hospitalización en Oslo

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Cuadro clínico reciente: Harald V permanece ingresado en el Hospital Universitario de Oslo (Rikshospitalet) tras sufrir una complicación infecciosa en la sangre. El rey había sido hospitalizado inicialmente por una anemia hemolítica, cuyo tratamiento con cortisona le provocó retención de líquidos.
Tratamiento en marcha: Según los comunicados médicos emitidos por la Casa Real, el soberano está recibiendo un esquema de antibióticos por vía intravenosa y responde de manera estable al tratamiento, aunque se mantendrá de baja de forma indefinida.
Un historial médico complejo

La delicada situación del monarca se suma a un historial de salud quebrantado en los últimos años:
Intervenciones cardíacas: En 2024 requirió un marcapasos definitivo tras enfermar gravemente por una infección durante sus vacaciones en Malasia. Previamente, en 2020, había sometido a una cirugía para reemplazar una válvula cardíaca.
Antecedentes de gravedad: El rey superó un cáncer de vejiga en 2003 y ha afrontado intervenciones quirúrgicas de rodilla y múltiples procesos infecciosos respiratorios y cutáneos.
Continuidad institucional

Ante el alejamiento temporal del monarca, el príncipe heredero Haakon ha asumido formalmente la regencia de las funciones de Estado. A pesar de los recurrentes vacíos de agenda y los llamados a la tranquilidad por parte de la monarquía, Harald V se ha mantenido firme en su convicción de no abdicar, reiterando que el juramento que prestó ante la nación es de carácter vitalicio.



