Augusto Nitti: «Hay una necesidad fuerte de reencontrarnos en las salas de teatro»

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El actor regresa a las tablas con una renovada puesta de La azotea, una pieza que explora la fragilidad humana y la urgencia de ser escuchados en la era de la soledad digital

Para Augusto Nitti, el tiempo no transcurre en vano sobre el escenario; se acumula en forma de comprensión. Con más de tres décadas de oficio a sus espaldas, el actor venezolano se prepara para habitar nuevamente la Sala de Conciertos del Centro Cultural de Arte Moderno (CCAM) del 2 al 5 de abril. Lo hace retomando un personaje que, en este 2026, le revela matices que antes permanecían en la sombra.

«Volver a este personaje ahora es distinto a cuando lo hice por primera vez. Antes lo miraba más desde la herida; hoy lo miro también desde la comprensión», confiesa Nitti. Para él, la madurez le ha permitido abrazar la fragilidad de un hombre que, más allá del conflicto, busca desesperadamente ser escuchado. Esa búsqueda de escucha es, precisamente, el corazón de “La azotea”, la obra original de Juan Carlos Martín que en esta temporada cuenta con la dirección de Guido Villamizar y la complicidad escénica de Raquel Yánez.

El arte de la presencia

En un montaje donde el minimalismo es la norma, la verdad se convierte en la única escenografía posible. Nitti describe el proceso de ensayos como un ejercicio de honestidad brutal. «En una obra como esta no puedes esconderte detrás de grandes efectos: todo está en la escucha», explica. Bajo la asistencia de dirección de Edisson Spinetti y la producción de Milagros Fonseca, el equipo ha construido una intimidad que se sostiene en la confianza mutua, convirtiendo el encuentro de dos desconocidos en un espejo donde el público no puede evitar verse reflejado.

Para Augusto, esta conexión inmediata es el superpoder del teatro, una magia que el cine -medio que también domina- no puede replicar. «El teatro tiene algo irrepetible: el presente. En el cine puedes repetir una escena varias veces; en el teatro solo existe ese momento. Cuando sientes un suspiro o la risa de la sala, sucede algo imposible de duplicar», afirma con la pasión de quien conoce bien el pulso de las tablas.

Contra la soledad hiperconectada

En una época donde las redes sociales dictan el ritmo de la vida, Nitti defiende la necesidad de encuentros «crudos y reales». Para el actor, la paradoja de 2026 es que estamos más conectados que nunca, pero habitamos una soledad profunda. «La azotea habla de eso: de la necesidad de que alguien nos mire de verdad y nos escuche sin juzgar», reflexiona. Es un recordatorio de que, a veces, una sola presencia tiene el poder de salvar una noche.

Al ser consultado sobre el estado actual de la escena nacional, Nitti se muestra esperanzador. Niega que el teatro esté «renaciendo», pues asegura que nunca desapareció; lo que percibe es un impulso renovado. «Hay generaciones con ganas de ir al teatro, una necesidad fuerte de reencontrarnos en las salas», comenta sobre este fenómeno que define en tres palabras fundamentales: humana, comedia e íntima.

Con una propuesta visual que integra la escenografía e iluminación de Carla Mora, “La azotea” promete ser más que una función; será un refugio necesario. La invitación es a dejarse interpelar por el silencio y la palabra, recordando que, como dice Augusto, «siempre hay alguien al otro lado».

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