¿Cómo logró Quino cambiar el mundo con sus dibujos? La historia del caricaturista más importante del siglo

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Sus personajes se convirtieron en parte de la identidad de más de una generación. Su influencia es inmedible y aunque es argentino, su trabajo lo convirtió en un ciudadano del mundo. Quino se despidió de la Tierra para dibujar en el cielo, pero su Mafalda sigue dándonos todos los mensajes que necesitamos para lidiar con tiempos difíciles. Aquí tienes su historia.

Sus comienzos dibujando

Quito es el pseudónimo del nombre que le dieron sus papás. Realmente no tiene significado. Su misión con sus dibujos nació desde muy temprano. Su tío era publicista y cuando lo cuidaba en las tardes, garabateaba en hojas de papel para distraerlo. Eso quedó en su memoria por siempre y decidió entregarle su atención. Desde los 4 años comenzó a dibujar.

Su infancia fue difícil, sus padres murieron cuando tenía 15 años y le tocó arreglárselas solo. Tenía dos hermanos mayores que lo ayudaron muchísimo. “Siempre me apoyaron y jamás me criticaron que quería dedicarme a hacer historietas, incluso, cuando no es una labor muy común”, comentó.

Puede que haya sido el dolor de la pérdida de sus padres lo que lo inspiró a tomar una decisión que marcaría su vida para siempre: no tener hijos. Fue un acuerdo mutuo con su esposa y del que nunca se arrepintió. “Los padres lo traen a uno al mundo, para luego dejarlo solo sin prever cómo sigue uno. Me parece una mala jugada”, explicó en una oportunidad.

La llegada de Mafalda

La pequeña niña valiente, irreverente y que sueña con un mundo más justo, llegó a su vida de sorpresa. No tenía un plan y de hecho, jamás quiso encasillarse con un personaje. Pero cuando Mafalda llegó a su puerta, no se pudo resistir.

¿Cómo nació Mafalda? Una agencia de publicidad para la que trabajaba, le pidió diseñar un par de viñetas sobre una familia y cómo usaban los electrodomésticos. Una publicidad disfrazada. Él dibujó a Mafalda –aunque para ese entonces no tenía nombre-. El proyecto se canceló, pero un par de viñetas se quedaron con él. Le gustó el resultado y lo guardó.

Dato curioso: nació a partir de la popularidad de los dibujos de Peanut, de Charlie Brown.

Después de quedar engavetado el proyecto, un amigo que trabajaba para una revista de política le pidió los dibujos y los comenzó a publicar. La respuesta del público ante esta pequeña contestona y atenta fue favorable y se quedó.

 Mafalda calaba con la movida social de la época: “El movimiento feminista era muy fuerte en esa época (1965), así que me pareció mejor una nena que un nene”, comentó. De opiniones muy fuertes y con ganas de comerse el mundo, su personaje más querido tomó vida propia y conquistó el mundo entero.

Mafalda se ha traducido en más de 20 idiomas y es uno de los símbolos culturales más importantes de Argentina, pero para Quino, es solo un dibujo: “Para mí Mafalda es un dibujito, hay gente que se ofende cuando lo digo así, pero es un dibujito”.

¿Quién es Quino?

Joaquín Salvador Lavado es el nombre de Quino. El padre de la niña más famosa del mundo y al mismo tiempo, un amante de la soledad y de las sombras.

Tímido y ensimismado, pasó años huyéndole a la prensa y a las entrevistas. “Pienso que las entrevistas deberían hacérselas a los actores que siempre están representando a alguien y no se sabe quiénes son ellos, pero yo soy solo un dibujante y lo que soy está en mis dibujos”, comentó en una oportunidad”.

Jamás busco fama y mucho menos convertirse en un ícono del humor gráfico. Pero su visión crítica de la vida y específicamente de la política, lo transformó en uno de los críticos sociales más importantes del siglo XXI. “Un dibujo para ser bueno tiene que revelarte cosas que no te habías dado cuenta antes”, explica.

También, el humor forma parte de una crítica social. Para Quino, el humor no busca hacer reír por el simple hecho de causar gracia, sino es la capacidad de reconocer las tonterías de nuestras propias acciones lo que nos llevará a cambiarlas: “El humor sirve para poner en evidencia las cosas absurdas que hacemos los seres humanos. Hacer humor sin que tenga un sentido crítico-político, no me satisface”, explicó.

¿Por qué es tan importante?

Quino forma parte de la historia del humor gráfico gracias a su talento para sintetizar las emociones. Se le conoce por su trabajo con Mafalda, pero su trabajo iba mucho más allá que las ideas de su pequeña niña rebelde.

Pese a que siempre le tuvo miedo a las consecuencias políticas de su trabajo, jamás se censuró al momento de crear. Mafalda se volvió un ícono generacional, porque es una niña que habla sin miedo y hace críticas profundas que hacen pensar al público sin edades.

Quino además de darle al mundo un personaje femenino extremadamente fuerte, logró que la simplicidad de sus dibujos y mensajes, enamoraran a millones de personas que hoy agradecen su influencia y lamentan su partida.

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Quino y la religión

Hubo dos tópicos que marcaron su vida: la religión y la política. Se autodefinía como agnóstico: “Ateo no, porque un amigo científico me dijo que tendría que probar que Dios no existe”, comentó en una oportunidad.

Dios formaba parte constantemente de sus inspiraciones al momento de dibujar. Pese a que no era creyente, ni se crio en un hogar religioso, le interesaba mucho estudiar la religión desde afuera: “Me llama la atención que todas las religiones han tenido que inventar más o menos la misma historia, para poder aguantar la vida”.

Con cada una de sus viñetas, quería simplificar el mundo y hacernos entender a través del humor, cuáles eran nuestros errores. Sin quererlo, creó un espacio seguro para millones de personas que a través de las palabras de Mafalda y su entorno, logran encontrarse en casa.

¡Vuela alto maestro!  

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