Antes de convertirse en el fenómeno mundial que transformó para siempre el universo de Pixar, Cars: una aventura sobre ruedas comenzó con una premisa tan ambiciosa como deslumbrante: crear un mundo habitado única y exclusivamente por automóviles, donde hasta el más mínimo detalle tuviera olor a gasolina, hule quemado y nostalgia de la era dorada del automovilismo.
Ahora, con motivo de su aniversario, las salas de cine en Venezuela vuelven a encender sus motores para proyectar nuevamente este clásico en pantalla grande. Una oportunidad perfecta para que las nuevas generaciones y los fanáticos de siempre revivan las carreras de Rayo McQueen y los entrañables paisajes de Radiador Springs.
¿De dónde nació la esencia de Radiador Springs?

Para dar vida a este pintoresco pueblo de la Ruta 66 y capturar la autenticidad del deporte motor, el equipo creativo de Pixar emprendió varios viajes de investigación a puntos clave de Estados Unidos:
La Ruta 66: El corazón geográfico e histórico donde se sitúa la trama de la película.
Charlotte Motor Speedway: Una de las pistas de carreras más importantes del país, donde el equipo absorbió la sobrecarga sensorial de los motores rugientes, los focos cegadores y el aroma a barbacoa y escape en las zonas de espectadores.
Detroit: Conocida como la meca de la industria automotriz, donde observaron de primera mano el proceso de diseño y ensamblaje de un auto desde cero.
La inspiración automotriz traspasó los autos y llegó al propio entorno natural. Las imponentes montañas detrás de Radiador Springs están compuestas por una serie de aletas traseras de Cadillac idénticas a las de los modelos fabricados entre 1956 y 1963. En el pico central destaca la aleta del modelo de 1959, e incluso los fanáticos más detallistas pueden identificar luces traseras y de freno esculpidas en las rocas.
El emotivo origen de «Rayo» McQueen

El nombre del protagonista es un sentido homenaje a Glenn McQueen, un talentoso animador de Pixar que trabajó en las etapas iniciales de la película y falleció durante su producción.
Como dato curioso de diseño, Rayo McQueen cuenta con 14 variantes de pintura distintas a lo largo del filme: desde capas sutiles de polvo y suciedad tras sus travesías, hasta el flamante acabado con el que deslumbra hacia el final de la historia.
Multitudes de metal: El reto informático de llenar los estadios

Animar a las multitudes en las pistas de carreras supuso un reto técnico colosal para la época:
Escena inaugural: Se animaron 60.000 autos acomodados en las tribunas y 700 más desplegados en la zona central y pasillos.
Gran carrera final: Las gradas albergaron a 100.000 autos, sumados a casi 1.500 en pasillos y zonas de boxes, mientras que 13.000 vehículos adicionales hicieron fila buscando entrar al estadio.
Para reforzar el realismo en la pista, los productores convocaron a Richard Petty, legendario piloto de NASCAR que prestó su voz en inglés a «El Rey», el emblemático Plymouth Superbird de 1970 que compartía su mismísimo apodo.
Los «Easter Eggs» preferidos de Pixar

Como ya es tradición en el estudio, la película esconde guiños para los fanáticos más atentos:
A113: Es la matrícula de Mate y hace referencia al número de aula de CalArts donde estudiaron animación los fundadores y creativos de Pixar. Este código aparece escondido en todas sus producciones.
Dinoco: La famosa marca de gasolina que patrocinaba a Rayo McQueen conecta directamente con el universo de Toy Story, siendo la misma estación de servicio donde Woody y Buzz pierden el autobús hacia Pizza Planeta.
Un universo diseñado 100% a medida

El compromiso con la temática automotriz llegó a niveles de obsesión en cada departamento de producción:
Naturaleza mecánica: Las flores del paisaje están hechas de luces traseras y aletas; el cielo muestra estelas de aviones con textura de marcas de neumáticos; e incluso los insectos tienen forma del clásico «Escarabajo» de Volkswagen.
Efectos y suciedad: Casi la mitad de los efectos computarizados de la película involucraron polvo, humo, gases de escape y tierra. Solo en el escritorio de la oficina de Doc Hudson y en su trofeo se modelaron 1,7 millones de partículas de polvo.
Voces e ingeniería real: El rugido del Hudson Hornet de 1951 de Doc Hudson (cuya voz en inglés perteneció al gran Paul Newman) fue grabado directamente de un vehículo real de la época.
Coordenadas secretas: La matrícula de Luigi (el entrañable Fiat 500 de 1959) lleva el código 44.5-10.8, que corresponde a las coordenadas exactas de latitud y longitud de la sede central de Ferrari en Maranello, Italia.
¡De vuelta a la gran pantalla en Venezuela!

Para celebrar este aniversario especial, los complejos de cine del país vuelven a incluir en su cartelera esta obra maestra de la animación. Si buscas un plan perfecto para disfrutar en familia o revivir la nostalgia de los años 2000, consulta la cartelera de tu cine favorito.



