El mundo del arte despide a uno de los creadores más influyentes, audaces y visualmente inconfundibles del último siglo: David Hockney.
Considerado una pieza fundamental del pop art británico (aunque él siempre se resistió a las etiquetas rígidas), Hockney transformó la forma en que entendemos la perspectiva, la luz y las infinitas posibilidades del color.

Su partida deja un vacío inmenso, pero también un legado vibrante que demostró que el arte siempre puede ser moderno, accesible y profundamente vivo.
Desde las soleadas e idílicas piscinas de California hasta los paisajes tecnológicos de sus últimos años, Hockney nunca dejó de experimentar. Su insaciable curiosidad lo llevó a dominar la pintura, el grabado, los fotomontajes con Polaroid y, de manera pionera, el dibujo digital en dispositivos móviles.
Para entender su impacto en la cultura visual contemporánea, repasamos cinco de sus creaciones más emblemáticas:
A Bigger Splash (1967)

Es, sin duda, su obra más icónica. Pintada durante su época en Los Ángeles, la pieza captura el instante exacto después de que alguien se ha lanzado a una piscina azul brillante, rodeada de la arquitectura limpia y modernista de California. Hockney pasó semanas perfeccionando con pinceles finos el dinamismo de la espuma del agua, logrando un contraste magistral entre la rigidez geométrica del entorno y la fluidez del momento.
Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) (1972)

Una cumbre de su famosa serie de dobles retratos. En ella combina dos de sus grandes temas: la piscina y las complejas relaciones humanas, retratando a su expareja y musa, Peter Schlesinger. La obra hizo historia en el mercado del arte al convertirse en su momento en la pintura de un artista vivo más cara vendida en una subasta, alcanzando los 90.3 millones de dólares en 2018.
Mr and Mrs Clark and Percy (1970-1971)

Este imponente lienzo, que forma parte de la colección de la Tate Britain, retrata al diseñador de moda Ossie Clark y a la creadora textil Celia Birtwell en su apartamento de Londres, junto a su gato Percy. La genialidad de la obra radica en el manejo del revés de las convenciones del retrato clásico y la sutil tensión psicológica que se respira entre los personajes a través de la luz natural.
Pearblossom Hwy., 11-18th April 1986

A mediados de los ochenta, Hockney se alejó temporalmente de los lienzos para experimentar con la fotografía, creando los famosos «joiners». Este fotomontaje, compuesto por cientos de Polaroids tomadas desde distintas perspectivas en una carretera californiana, desafía las reglas de la perspectiva tradicional y propone una nueva forma de ver el espacio y el tiempo.
The Arrival of Spring in Woldgate, East Yorkshire (2011)

Hockney demostró que la edad no es un límite para la vanguardia. En su regreso a la campiña inglesa, adoptó el iPad como su lienzo principal. Esta monumental obra (impresa a gran escala) captura la explosión de vida y color de la primavera a través de trazos digitales, demostrando que la tecnología podía ser una herramienta tan noble y expresiva como el óleo.
«No creo que el mundo sea aburrido. El mundo es hermoso, pero hay que saber mirarlo». — David Hockney



