The Drama: Hay secretos con los que es mejor morir

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Decir que The Drama, la más reciente apuesta del noruego Kristoffer Borgli, es la sorpresa cinematográfica del año —incluso cuando el calendario apenas marca abril y aguardamos títulos de la talla de La Odisea— no es, en absoluto, una apuesta arriesgada.

Protagonizada por Robert Pattinson y Zendaya, la cinta se disfraza inicialmente de una comedia negra que, por momentos, olvida deliberadamente ser graciosa para incomodar. La premisa parece sencilla: una pareja a pocos días de pasar por el altar ve cómo su relación implosiona tras la confesión de un secreto. Sin embargo, es en la ejecución donde Borgli demuestra su maestría.

Durante la primera media hora, el espectador navega en una incertidumbre calculada. Existe la sensación de que la historia no tiene un norte claro o que, quizás, estamos ante una rom-com convencional. Pero una vez que el secreto sale a la luz, el ritmo se fractura y la cinta se precipita hacia un terreno desconocido donde ni el público ni los protagonistas tienen el control.

La construcción del caos

Pattinson interpreta a Charlie Thompson, un meticuloso curador de museo, mientras que Zendaya da vida a Emma Harwood. El inicio es casi idílico: una cafetería, un ardid romántico para propiciar el encuentro y la vulnerabilidad de Emma —quien padece sordera unilateral— estableciendo un vínculo que se siente genuino.

La tensión estalla una noche cualquiera, entre copas y preparativos, junto a sus mejores amigos y padrinos de boda, Rachel (Alana Haim) y Mike (Mamoudou Athie). Lo que comienza como un juego de honestidad brutal —el desafío de confesar el acto más detestable que hayan cometido— termina por desmantelar la realidad cuando una reluctante Emma accede a hablar.

Una revelación que desafía la moral

La confesión de Emma es tan perturbadora que paraliza el metraje. Es un horror que, para la idiosincrasia latinoamericana, podría parecer ajeno o difícil de dimensionar en su total gravedad, al tratarse de algo poco frecuente o inexistente en nuestra región. No obstante, es precisamente esa desconexión la que dispara las preguntas más agudas del filme: ¿Están exagerando los personajes? ¿Es el perdón una herramienta real o una fachada?

La película nos obliga a reflexionar sobre la fragilidad de la amistad, los límites de la confianza y esa máxima que el guion parece subrayar con sangre: hay secretos con los que es mejor morir.

El triunfo de las actuaciones

Robert Pattinson entrega aquí uno de los trabajos más complejos y memorables de su carrera, mientras que Zendaya reafirma su estatus de estrella con una interpretación contenida y poderosa.

Sin embargo, es Alana Haim quien termina por adueñarse del filme. Su interpretación de Rachel es simplemente magistral; construye un personaje frontal, abrasivo y con una energía eléctrica que desestabiliza cada escena en la que aparece. Ella es el termómetro emocional de la historia, moviéndose entre la lealtad y el juicio con una naturalidad que opaca, por momentos, al resto del elenco.

A pesar de la tragedia y el caos que alcanza su clímax en plena celebración nupcial, The Drama permite a sus personajes encontrar un punto de inflexión y, quizás, una redención agridulce. Nos deja con la inquietante sospecha de que, aunque no todo esté perdido, nada volverá a ser igual.

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