Hay actrices que no solo interpretan personajes, sino que definen épocas y Catherine O’Hara es una de ellas. Desde la inolvidable Delia Deetz hasta la majestuosa MOira Rose, Catherine O’hara nos enseñó que le humor es un arte sublime y la excentricidad una virtud.
El mundo del espectáculo se viste de luto tras confirmarse sul fallecimiento de Catherine O’Hara, la actriz canadiense-estadounidense que logró lo que pocos: ser el corazón de los clásicos familiares y, al mismo tiempo, la reina de la comedia de culto.
A sus 71 años, la noticia de su deceso en Los Ángeles marca la partida de una artista cuya versatilidad no conoció límites, dejando un vacío irreemplazable en una industria que siempre la consideró una de sus mentes más brillantes y originales.
Kate McCallister

O’Hara será eternamente recordada por generaciones enteras como Kate McCallister, la madre de Kevin en Home Alone (Mi Pobre Angelito). Su icónico grito atravesando el aeropuerto se convirtió en parte del ADN de la cultura pop, pero su carrera fue mucho más allá de ese papel.
Desde sus inicios en el grupo de improvisación Second City y el programa SCTV, Catherine demostró una capacidad única para la sátira y el desarrollo de personajes excéntricos, una habilidad que perfeccionó junto a colaboradores cercanos como Eugene Levy y el director Christopher Guest.
Moira Rose

En años recientes, su carrera vivió una de las resurrecciones más gloriosas de la historia de la televisión gracias a su interpretación de Moira Rose en Schitt’s Creek. Con este papel, O’Hara no solo ganó el Emmy y el Globo de Oro, sino que se convirtió en un icono para las nuevas audiencias, creando un personaje inolvidable por su inusual acento, su vasto vocabulario y su inigualable colección de pelucas.
Su reciente participación en la segunda temporada de The Last of Us y en la comedia The Studio nos recordaba que, incluso en sus últimos años, seguía en la cima de su juego creativo.
Sin duda el legado de Catherine O’Hara trasciende sus premios; reside en su valentía para abrazar lo absurdo y en la dignidad que le otorgaba a cada uno de sus personajes, por más extraños que fueran.
Desde la gótica Delia Deetz en Beetlejuice hasta sus múltiples voces en el cine de animación, Catherine enseñó que la comedia es una forma de arte elevada. Hoy, el cine pierde a una maestra de la improvisación, pero su genio queda inmortalizado en una filmografía que seguirá haciendo reír y emocionar a las familias por décadas.



