El nombre de Jesse Buckley suena con fuerza, y es que esta irlandesa tiene todas para ganar el 15 de marzo el Oscar a la Mejor Actriz por su papel en Hamnet.
Tras años consolidándose como una de las intérpretes más arriesgadas y magnéticas de su generación, su interpretación de Agnes Shakespeare en Hamnet la ha catapultado a la cima de la industria. Dirigida por la oscarizada Chloé Zhao, Buckley logra en esta cinta algo que pocos actores alcanzan: convertir el duelo y la maternidad en una experiencia visceral y casi mística.
Con el impulso de haber ganado recientemente el Globo de Oro a Mejor Actriz de Drama y el Critics Choice Award, Jessie llega a la temporada de los Premios de la Academia no solo como una nominada, sino como la máxima favorita para alzarse con el Oscar a Mejor Actriz. Su capacidad para habitar personajes complejos, sumada a la aclamación universal de la crítica, sugiere que este es, sin duda, su momento.
A continuación, te contamos cinco datos de esta talentosísima actriz:
Su familia era conocida como los «Von Trapp»

Creció en Killarney, Irlanda, en una casa donde la creatividad era la norma. Su madre es entrenadora vocal y su padre poeta. Eran cinco hermanos y, como no tuvieron televisor hasta que ella fue adolescente, se entretenían montando sus propias obras de teatro y conciertos. Sus vecinos los apodaron cariñosamente «los Von Trapp» (como La Novicia Rebelde).
Es una virtuosa de instrumentos poco comunes

Aunque la conocemos por actuar y cantar, Jessie es una músico de alto nivel. Alcanzó el Grado 8 (el nivel más alto antes del profesionalismo) en piano, clarinete y arpa en la Royal Irish Academy of Music. Incluso formó parte de la Orquesta del Milenio de Tipperary.
Empezó interpretando papeles masculinos

En su etapa escolar, asistió a un colegio de monjas donde no había muchos chicos para las obras de teatro. Jessie terminó interpretando los roles principales masculinos, incluyendo a Tony en West Side Story y a Freddie Trumper en el musical Chess. Ella dice que esto la ayudó a no tener miedo a personajes complejos.
Perdió un reality show, pero ganó una carrera

A los 18 años, participó en el programa de la BBC I’d Do Anything para encontrar a la próxima «Nancy» del musical Oliver! en el West End. Quedó en segundo lugar, pero en lugar de aceptar ser la suplente de la ganadora, decidió arriesgarse, rechazar la oferta y seguir estudiando. Esa decisión la llevó eventualmente a la prestigiosa escuela RADA y al éxito que tiene hoy.
Trabajó como cantante de jazz «invisible»

En sus inicios en Londres, para pagarse los estudios, trabajaba cantando jazz en Annabel’s, un club privado muy exclusivo de Mayfair. Ella misma cuenta que a veces sentía que nadie la escuchaba porque los clientes estaban más interesados en sus negocios que en la música, pero que eso le enseñó a conectar con su arte de una forma muy íntima y visceral.



