La propuesta prêt-à-porter Otoño-Invierno 26-27 de Eliee Saab, está inspirada en la majestuosidad de las tierras del norte, esta muestra hace que mujer, proyecte una elegancia con fuerza y serena, en la temporada invernal
Midnight in Manhattan, es el nombre de la propuesta, se sumerge en la escena artística neoyorquina de los años 90, reinterpretada para la actualidad. Su estilo combina dos ambientes, la sastrería de poder del downtown y los estampados florales del uptown, con un toque original.
Esta propuesta es un viaje sensorial a los paisajes árticos, donde la pureza de la naturaleza, se encuentra con la sofisticación urbana, en una sinfonía de texturas y luz. La colección, captura la esencia de una mujer aventurera y elegante. Tonos que van desde el blanco escarcha y plateado, hasta el azul medianoche y negro profundo, enriquecida con tejidos de lana suave y terciopelo suntuoso.
Detalles de Eliee Saab que atraen
Durante el día, los sensuales trajes, se centran en una chaqueta arquitectónica con hombros redondeados, cintura ceñida y caderas exageradas. Las faldas se esculpen en forma de tulipán o tubo; los pantalones son extralargos y rectos, o se moldean en una elegante silueta de pitillo. Con un corte preciso en lana, tweed o terciopelo en negro medianoche o gris carbón, estas prendas lucen muy bien combinadas con camisas entalladas y prendas de punto sencillas. Para ocasiones de alto nivel, destaca el característico estampado de piel de cocodrilo.
Por la noche, esta mujer se transforma en una dramática musa de artista. La organza y la gasa caen sobre el cuerpo, como si se hubieran improvisado en directo sobre un maniquí. Las exuberantes flores, pintadas a mano sobre piel espejada, evocan las pinceladas visionarias de Cy Twombly. El estampado de cocodrilo regresa con un toque de glamour, añadido sobre tul con lentejuelas; los ribetes y superposiciones de encaje realzan el encanto.
Los vestidos de tafetán con faldas cortas abullonadas y corpiños ajustados, pasan con elegancia de la inauguración de una galería, a la fiesta posterior, mientras que los voluminosos vestidos de gala en tonos tormentosos, proporcionan un clímax cinematográfico.



