La Pastora de Almas, recibe a miles de devotos en Barquisimeto, en su visita número 168. La imagen de la Virgen, luce un diseño inspirado en el folklore y la historia de El Tocuyo
El 5 de enero, fue la bajada de la Divina Pastora y así, comenzó la cuenta regresiva, para el encuentro de la Virgen con su pueblo, el 14 de enero. Es una de las procesiones más grandes de Venezuela y el mundo, la imagen recorre entre 7.5 y 8 Km, desde el Santuario Divina Pastora, en el pueblo de Santa Rosa, hasta la Catedral de Barquisimeto.
Contará con la participación de 750 voluntarios, quienes tendrán la responsabilidad de resguardar la imagen de la Virgen durante su peregrinación desde el pueblo de Santa Rosa hasta la Catedral.
El próximo 14 de enero, la Divina Pastora, junto con todos sus fieles, caminarán desde el pueblo de Santa Rosa a la Catedral de Barquisimeto, en un recorrido emotivo y multitudinario.
Los feligreses, pueden venerar la imagen de la Divina Pastora, en el Santuario de Santa Rosa, mientras llega el gran día, donde las emociones, lágrimas, petición de milagros, cumplir promesas y la más ferviente devoción, se unen en un solo lugar.
Un tributo a Barquisimeto en la Divina Pastora

Este año, la Virgen viste una pieza inspirada en la identidad cultural, la fe y las tradiciones de El Tocuyo. La blusa es el traje folclórico del tamunangue, tradición musical y devocional en Morán.
La parte de arriba, tiene vuelos de encaje de algodón, perlas, lentejuelas y canutillos, que hace juego con la falda, en la que destacan elementos como lirios, cayenas y la caña de azúcar, para un ensamble perfecto. El Niño Jesús, lleva un liqui liqui color caqui, similar al de los hacendados.
Su manto relata la memoria del tiempo, bordando la historia, del mapa de El Tocuyo de 1579. La Divina Pastora, es la intercesora espiritual, representa la cultura y el folclore de Barquisimeto.
La Arquidiócesis de Barquisimeto, expreso que las personas a cargo de la confección, explicaron que el vestido, quiere rescatar la espiritualidad y evangelizar, a través del dogma de la Inmaculada Concepción, más allá de exhibir telas y pedrería.



