En las últimas semanas los niveles de ansiedad y estrés de los venezolanos se han visto alterados debido a la fuerza de la naturaleza.
Vivir un evento sísmico sacude mucho más que las paredes de nuestros hogares; sacude nuestra sensación de seguridad más básica. En Venezuela, donde las emociones ya suelen correr a un ritmo acelerado, los recientes movimientos telúricos nos han dejado en un estado de alerta constante: el corazón que late más rápido ante cualquier ruido, el sueño interrumpido y esa persistente sensación de tensión en el cuerpo.
La ansiedad y el miedo no solo ocurren en la mente; tienen un impacto físico directo que agota nuestras reservas de energía y eleva el cortisol (la hormona del estrés). Afortunadamente, nuestro cuerpo tiene una capacidad de recuperación asombrosa, y la cocina puede convertirse en nuestro templo de calma.
A continuación, te presentamos cinco alimentos claves y científicamente respaldados, que te ayudarán a nutrir tu sistema nervioso, disminuir la ansiedad física y devolverle un poco de serenidad a tu día a día.
Chocolate negro (mínimo 70% cacao)

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No es un mito: el chocolate de buena calidad es un excelente aliado para la salud mental. Es sumamente rico en flavonoides, unos antioxidantes que mejoran el flujo sanguíneo cerebral y ayudan a reducir la inflamación. Además, estimula la liberación de endorfinas y serotonina (las hormonas de la felicidad) y contiene magnesio, un mineral esencial para la relajación muscular y del sistema nervioso.
Para tener el efecto tranquilizador es recomendado consumir uno o dos cuadritos al día, siempre y cuando tenga un porcentaje de cacao del 70% o más para evitar excesos de azúcar, la cual genera el efecto contrario (picos de ansiedad).
Pescados azules

El cerebro está compuesto en gran parte por grasas, y necesita de las «grasas buenas» para funcionar correctamente. El salmón, las sardinas y el atún son fuentes excepcionales de ácidos grasos Omega-3 (EPA y DHA). Estos ácidos grasos tienen potentes propiedades antiinflamatorias y juegan un papel crucial en la regulación de los neurotransmisores dopamina y serotonina. Ayudan a que el cerebro maneje mucho mejor las respuestas ante situaciones de tensión.
Los arándanos (y frutos rojos)

Pequeños en tamaño, pero gigantes en beneficios neuroprotectores. Son ricos en antioxidantes llamados antocianinas, que le dan su característico color oscuro. Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo sufre de estrés oxidativo a nivel celular. Los arándanos combaten este daño y, además, aportan una buena dosis de vitamina C, la cual ha demostrado en diversos estudios que ayuda a disminuir los niveles de cortisol y la presión arterial en momentos de ansiedad.
Las Espinacas (y vegetales de hoja verde)

La clave de este grupo de vegetales está en su color verde intenso, sinónimo de un mineral vital. Son una de las fuentes naturales más ricas en magnesio. El magnesio es conocido como el «mineral de la relajación»; cuando una persona está bajo mucho estrés, sus reservas de magnesio se agotan rápidamente, lo que puede provocar fatiga y mayor propensión a la ansiedad. Consumir espinacas ayuda a regular el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, que controla la respuesta al estrés.
Es preferible consumirlas crudas en ensaladas o ligeramente salteadas para no perder sus nutrientes.
Yogur griego

La conexión intestino-cerebro es directa y sumamente poderosa. l yogur griego natural contiene probióticos (bacterias amigables). Una microbiota intestinal saludable influye directamente en la producción de neurotransmisores: de hecho, se estima que más del 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino. Al cuidar la digestión, se reduce la inflamación sistémica y mejora la resiliencia mental ante el estrés.
Expertos recomiendan elegir siempre el yogur griego natural sin azúcar añadida. Puedes endulzarlo con un toque de miel o acompañarlo con los arándanos para un combo perfecto.



