La noticia de que María Corina Machado ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025 es un hito para Venezuela. Ella es la primera mujer venezolana y la primera persona en la categoría de la Paz en recibir esta altísima distinción.
Sin embargo, para dar el contexto completo de los logros venezolanos en la historia de los Nobel, es vital recordar al primer venezolano en unirse a este selecto grupo: Baruj Benacerraf.
¿Quién fue Baruj Benacerraf?
Nacido en Caracas en 1920, Benacerraf, fue un médico inmunólogo que desarrolló la mayor parte de su carrera en Estados Unidos. Su trabajó se centró en la genética de la respuesta inmunitaria.
Estudió medicina en la Universidad de Columbia y en la Escuela Médica de Virginia en Richmond. Se naturalizó ciudadano estadounidense en 1943.
Ocupó cargos destacados, como presidente del Instituto de Cáncer Dana-Farber y jefe del Departamento de Patología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.
Ganador del Premio Nobel de Fisiología o Medicina

En 1980, Benacerraf recibió el Premio Nobel, que compartió con George Snell y Jean Dausset. El premio fue otorgado por sus descubrimientos sobre los genes responsables de regular las respuestas inmunitarias, un hallazgo crucial para la medicina.
Contribuciones a la inmunogenética
Demostró que la respuesta inmunitaria está regulada por factores genéticos, en particular el Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH). Sus investigaciones sentaron las bases para entender cómo el sistema inmunitario reconoce y ataca células extrañas, un avance clave para los trasplantes de órganos y el tratamiento de enfermedades autoinmunes.
Mentor y líder
Además de sus investigaciones, Benacerraf fue un mentor para varias generaciones de científicos. Creó centros de inmunología de renombre mundial y lideró instituciones académicas, dejando un legado tanto en su trabajo científico como en su papel como guía para otros investigadores.
Multicultural y autodidacta
Pertenecía a una familia judía sefardí con raíces en Marruecos y Argelia y pasó su juventud en París, lo que le dio una perspectiva multicultural. Después de huir de Europa por la Segunda Guerra Mundial, fue en Estados Unidos donde se dedicó a la medicina y la investigación, a pesar de las dificultades iniciales con el idioma y la formación académica.



