
Carlos Baute conserva el ánimo y el espíritu dicharachero que caracteriza a los venezolanos. A pesar de tener diez años fuera del país y de ser todo un hit maker en España, este caraqueño no oculta la sonrisa y, mucho menos, el acento de su natal Venezuela, por la que confiesa sentir una gran nostalgia, y a la cual espera volver con la promoción de su última producción discográfica “De mi puño y letra”. Un disco puramente pop, en el que el cantante ha sido el responsable de la letra y los arreglos
de cada una de las doce canciones que conforman este material, y con el que pretende iniciar una nueva etapa profesional, que no sólo consolide su trayectoria dentro del mercado ibérico, sino que le permita retomar el latinoamericano y reencontrarse con el público venezolano.
Para ello contó con la colaboración de los reconocidos productores Armando Ávila, -responsable de los éxitos de La Quinta Estación, Alex Syntec y RBD-, y de Juan Carlos Moguel. Una alianza que ha dejado tras de sí un disco rico en baladas, en el
que escucharemos a un Carlos Baute más fresco y maduro. “Para mí todos mis trabajos son personales y especiales, pero te diría que estoy muy satisfecho con el resultado final de esta producción, ya que di mi cien por ciento e hice todo lo que he querido hacer. No se dejó ningún detalle por fuera”.
Entre las canciones que conforman “De mi puño y letra”, Baute destaca su singlepromocional “Tú no sabes qué tanto”, “No me abandones amiga mía”, y dos temas dedicados a Venezuela, “Te extraño porque te extraño” y “Dónde está el amor que no duele”, ambas aderezadas con suaves acordes de la música criolla.
“Todos mis discos tienen una canción dedicada al país, porque necesito
el folclore. En el caso de ‘Dónde está el amor que no duele’,
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habla de
las sensaciones que sentí cuando salí de Venezuela, y de lo duro que es
estar lejos de las personas que más quieres”.
Al respecto, el cantante asegura que aunque muchos califiquen su
carrera musical de idílica, en realidad el camino no ha sido nada
fácil, “yo lloré muchísimo cuando salí del país, porque te encuentras
con obstáculos y solo, sin familia y amigos, y eso la gente no lo sabe.
Me fui por trabajo, porque las oportunidades se dieron de esa manera.
Yo a Venezuela la quiero, así que por favor no digan que me fui”,
explica mientras reflexiona frente a la polémica que se originó con el
tema “Me quedo en Venezuela”, el cual él mismo no duda en parodiar.
Sin embargo, el peso de los años y la distancia no han hecho mella en
aquel catire surfista que estudiaba percusión en la Fundación Bigott,
participó en el quinteto “Los Chamos” y se soltó la greña para
convertirse en el “Llanero de la ciudad”. Carlos Baute sigue siendo el
mismo hasta el sol de hoy, un músico que le canta a Venezuela y a todos
los venezolanos.
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