DOLCE & GABBANA LO VOLVIÓ A HACER

 

Por: Michelle Santos Uzcategui

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Es 13 de enero y la semana de la moda masculina ha comenzado en Milán. Todos los apasionados por el fashion world nos emocionamos. Hombres y mujeres casi indistintamente. Pero comenzando el año siempre les toca a ellos ser los protagonistas. Con excepciones en algunas firmas que desde hace unos años han, esporádica e intermitentemente, decidido hacer un solo show para ambos géneros.

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No fue el caso de los querubines italianos Domenico Dolce y Stefano Gabbana, quienes a pesar de dejar el desfile sólo para la presentación de la colección masculina, lo han vuelto a hacer con el tema de los millennials y se ganaron la mirada del mundo entero tras su pasarela de la colección Otoño/Invierno 2018.

Los diseñadores a cargo de la icónica Dolce & Gabbana han puesto a desfilar a varios de los influencers masculinos más populares de todo lo que concierte a las redes sociales y otros medios de difusión a través de internet. Directamente desde Argentina y Colombia, Latinoamérica estuvo presente en las pieles de Paulo Dybala y el famoso cantante Maluma.

Cada desfile de la firma italiana desde hace varias temporadas es una confirmación de que el mundo de la moda está cambiando más rápido conforme van pasando los días y se están aceptando cierto tipo de movimientos que en décadas anteriores no se había ni imaginado que pudiera pasar.

No sólo se innova con la diversificación de cuerpos o el prescindir de modelos para incluir influencers en las pasarelas. En el mundo de Domenico y Stefano, también se rompen reglas incluyendo un estilo de música bastante urbano y característico de Latinoamérica y otros países del Caribe, muchas veces hasta marginado por cierto sectores de la sociedad.

El desfile cerró con dos canciones de Maluma y hasta la parte final de Felices los cuatro se versionó a salsa mientras se recibía por última vez a todos los modelos e influencers junto a los dos diseñadores de la firma.

La colección, llamada quizás con mucha oportunidad y acierto King’s Angels, estuvo protagonizada por trajes en texturas como el terciopelo y las lentejuelas con bordados y con brocados. Algunos de ellos eran literalmente querubines estampados entrelazados con algunas flores. Los colores se mantuvieron bastante sobrios entre el azul, el negro y el gris, pero hubo también muchos destellos y estallidos de color en algunos looks. Resaltaron unos pantalones de color rojo y los varios pantalones estampados o de brocados.

También hubo muchas chaquetas y sudaderas bordadas y estampadas con diseños barrocos característicos de la firma. Las camisetas no pudieron faltar y los accesorios, especialmente los collares y lentes de sol con estilo retro, tampoco se dejaron extrañar. Pero más allá del diseño, la ropa y la colección, la gente por las redes sociales y otros canales de comunicación pareció mucho más emocionada por quienes estuvieron desfilando que por lo que se estaba desfilando.

Con este movimiento la firma busca, sin duda, seguir ampliando su mercado y llegar hasta las esferas más populistas y masificadas de la sociedad. Hacia los jóvenes, las mentes más fáciles de influir. El año pasado alegaron que ese era el mercado y hoy siguen apostando a ello.

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